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ATILRA levantó la medida de fuerza

Agro 19 de diciembre de 2019 Por
Casi a la medianoche de ayer, el gremio anunció la medida, tras llegar a un acuerdo. La reunión llevada a cabo en Buenos Aires duró más de 9 horas.
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Fueron muchas horas de negociación, la tensión fue el condimento fundamental, pero a través de una jornada extenuante se logró un acuerdo y finalmente se evitó el extensísimo paro de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina.

Las cámaras industriales se sentaron a negociar con la extorsión de un paro absoluto por 48 horas entre jueves y viernes y el agregado de sábado y domingo entre recorte de tareas y las complicaciones propias de la salida de una medida de fuerza estricta que frena las plantas, pero también ralentiza la descarga y recolección de materia prima.

Con este condicionante en el Ministerio de Trabajo de la Nación se sabía que no iba a ser tarea fácil en tiempos en los que los sindicatos inflan el pecho, aunque compliquen a la administración nacional desde el inicio.

LO QUE SE FIRMÓ
El Centro de la Industria Lechera acordó un aumento de 16 por ciento para este mes de diciembre, con carácter no remunerativo, aunque si se computará para el cálculo del aguinaldo, debiendo ser remunerativo a partir de enero.

Además habrá otro incremento del 16,5 por ciento para el primer mes del año 2020, también con un cálculo de referencia sobre la escala salarial de abril de 2019.

Del mismo modo se dispuso el pago de un bono de 18 mil pesos, por única vez y de manera excepcional, a pagarse en cuotas de cinco mil pesos en enero, cinco mil en febrero, cuatro mil en marzo y cuatro mil en abril, mes en el que se abrirá nuevamente la discusión paritaria. Reconoce de esta manera el CIL que no descontará la jornada no trabajada hace dos viernes, con el primer paro nacional por 24 horas.

Finalmente se fijó en 50 pesos el litro de leche en góndola como referencia para los salarios.

Por su parte, la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel) tuvo sus reparos, rubricando sólo un acta complementaria.

Apymel aceptó sumar a los 25 puntos del inicio del año, más el bono de 8.500 pesos pagados al gremio en agosto y los cinco mil pesos que había dispuesto la administración Macri para los trabajadores, subir 16 puntos porcentuales en diciembre y 16,5 en enero. Las pymes pagarán por única vez un bono en el mes de enero, de cinco mil pesos, sin descuentos por ausentismos, pero reconociendo que “esta propuesta significa para las pequeñas y medianas empresas lácteas el mayor esfuerzo que estas pueden realizar, sin poner en riesgo tanto sea las fuentes de trabajo como la continuidad de las empresas”.

Menos bonificaciones, pero una base común de una paritaria global del 57,5 por ciento, incluyendo todo el impacto inflacionario de este 2019, los dos puntos pendientes de 2018 y bonos para los trabajadores.

UN POCO MÁS
No se descarta que se retome en abril la idea de multiplicar el aporte solidario para la salud gremial, que fue uno de los requerimientos de mayor presión de estas últimas semanas, lo cual fue agrandando el reclamo. Actualmente se siguen pagando 1.500 pesos por empleado en las grandes y 750 en las pymes, de manera directa al sindicato, para atender cuestiones vinculadas a la obra social, estén estos empleados afiliados o no a la misma.

Hoy las plantas retoman la actividad que en algunos casos empezaba a recortarse cuando se conocía la novedad del arreglo y el gremio se siente triunfante frente al agotamiento de las industrias e incluso de los productores de la materia prima, pero debió desarmar las carpas que desde el atardecer del miércoles esperaban por las horas de protesta y en la mayoría de los casos bloqueos.

De alguna manera el Gobierno no quiso que este conflicto heredado desde hace meses y lejos de condecirse con la emergencia económica y social que se proclama, pueda plegarse con las manifestaciones que el sector agropecuario ya inició ayer y que hoy tendrán alternativas más sonoras en los principales puntos productivos del país. Mucho menos pretendía el recién asumido Gobierno permitir que se deseche leche, al tiempo que se inicia la campaña de suplementación presupuestaria para las familias más vulnerables.

Entonces cabe reflexionar si se pudo llegar a un arreglo y quizás se lo hubiese podido conseguir la semana anterior, teniendo en cuenta que los porcentajes debatidos son los mismos desde hace muchos encuentros. Será una incógnita cuál fue el motivo por el cual no se logró antes, e incluso se llegó a pendular sobre el filo de un paro que iba a afectar de manera grave, no sólo a la industria láctea, sino a transportistas, tamberos y el resto de la cadena.

Se dice por lo bajo que las pretensiones de Atilra estaban también ligadas a la cuestión política, no sólo a mostrar su fuerza ante nuevo gobierno como ha pasado con otros gremios, sino por las expectativas de algunos referentes a participar en lo que son las definiciones del Ministerio de Trabajo.

Parece que anoche referentes del Gobierno accedieron a esas necesidades del sindicato y fue gracias a ese pequeño, pero gran gesto que terminó levantándose el paro que pretendía agobiar al sector lechero mucho más allá de las empresas que siempre tuvieron voluntad de diálogo y de pago, las cuales en ningún momento quisieron dejar de reconocer la necesidad de mejora salarial de los trabajadores, pero a la vez entendieron la voracidad de la gremial. Fuente: news.agrofy.com.ar

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