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Antonio Sánchez Astrolog y una emotiva charla: "ser ganadero es un sentimiento, como el fútbol"

Protagonista de una de las páginas más recordadas de Atlético de Rafaela, el Dr. Antonio Sánchez Astrolog compartió una profunda reflexión sobre la ganadería argentina. Desde su experiencia como criador en la Cuenca del Salado y en el departamento Castellanos, analizó el buen presente de la actividad, los desafíos productivos y la necesidad de hacer las cosas bien para no dejar pasar una nueva oportunidad.
Agro04/11/2026Radio ADN 97.9 FM - RafaelaRadio ADN 97.9 FM - Rafaela

Hay personas que llevan sus pasiones a todos los ámbitos de la vida. En Antonio Sánchez Astrolog, el fútbol y la ganadería parecen compartir un mismo ADN: compromiso, pertenencia, esfuerzo y una vocación que no entiende demasiado de horarios.

En Rafaela, su nombre está ligado a uno de los capítulos más recordados de la historia deportiva de Atlético, como protagonista del ascenso de 1989. Pero su recorrido también tiene una fuerte identidad agropecuaria. Productor ganadero, criador y asesor de establecimientos, desarrolla su actividad entre la provincia de Buenos Aires y el departamento Castellanos, con una experiencia que le permite observar la realidad del sector desde diferentes regiones y sistemas productivos.

En una charla con Maximiliano Luján, dejó de lado por un momento la mirada crítica que muchas veces lo caracterizó al analizar la actividad y reconoció que la ganadería atraviesa un escenario favorable. Sin embargo, rápidamente puso sobre la mesa una advertencia: la oportunidad está, pero hay que estar preparados para aprovecharla.

«Siempre dije que deberíamos ser prolijos en lo que hacíamos porque algún día nos iba a tocar. Y yo creo que es el momento. Estamos a tiempo de hacer las cosas bien. No es nada fácil, pero tampoco es imposible», resumió.

Una actividad con potencial, pero también con mucho por recuperar

Para dimensionar el lugar que puede volver a ocupar Argentina en el negocio de la carne, Astrolog apeló a la historia. Recordó que, durante 1924 y 1925, el país era el principal exportador mundial de carne, una posición que quedó muy lejos de la realidad actual.

También puso el foco en la evolución del consumo interno. Mientras que en la década del 60 se consumían alrededor de 80 kilos de carne bovina por habitante al año, actualmente la cifra ronda los 42 kilos. En el medio cambiaron los hábitos alimentarios, creció el consumo de pollo y se incorporó con fuerza la carne porcina.

A ese escenario se suman las particularidades de una Argentina productiva muy diversa. «Es muy difícil poder opinar en este país porque tenemos 2.700.000 kilómetros cuadrados. No es lo mismo la Patagonia, la región pampeana o el norte. Cambian los suelos, el clima y hasta las razas», explicó.

En ese contexto, consideró que el desafío es recuperar competitividad, consolidar los mercados internacionales y mejorar también las condiciones para el consumo interno.

La eficiencia empieza por las cosas más sencillas

Uno de los momentos más interesantes de la entrevista apareció cuando la conversación se trasladó a los sistemas de cría. Allí, Astrolog planteó una realidad que muchas veces queda relegada frente a las tecnologías más sofisticadas: todavía existe un enorme margen de mejora a partir de prácticas de manejo de bajo costo.

El servicio estacionado y el tacto rectal fueron dos de los ejemplos que destacó. Según explicó, entre el 40 y el 50% de los establecimientos mantiene un servicio continuo, mientras que aproximadamente la mitad de los productores realiza el diagnóstico de preñez.

«Son cosas de bajo costo. Es tecnología de proceso», remarcó.

El concepto es sencillo, pero fundamental: concentrar el servicio para que los nacimientos coincidan con la mayor disponibilidad de pasto, identificar las vacas preñadas y conocer con precisión los resultados reproductivos del rodeo.

A esto se suma la alimentación, la genética y el seguimiento individual de cada vientre. Para Astrolog, la vaca que no produce un ternero durante el ciclo debe ser identificada y, cuando corresponde, apartada del sistema.

«Hay muchísimos detalles pequeños que deberíamos ir ingresando en el sistema de cría», sostuvo.

La brecha productiva argentina ofrece una dimensión concreta del desafío. De acuerdo con los valores que mencionó durante la entrevista, el país produce entre 60 y 65 terneros cada 100 vacas, mientras que Uruguay alcanza entre 70 y 75 y Estados Unidos se ubica entre 85 y 90.

Para el productor, allí aparece una de las principales asignaturas pendientes de la ganadería nacional.

Sanidad, reproducción y genética: los pilares que no se pueden descuidar

Astrolog también hizo especial hincapié en los problemas sanitarios que afectan la eficiencia reproductiva. Mencionó un relevamiento realizado en establecimientos de la provincia de Buenos Aires, en el que el 11% de los toros testeados presentó resultados positivos a enfermedades venéreas.

La tricomoniasis y la campilobacteriosis —mencionada en la charla como vibriosis— pueden provocar pérdidas reproductivas y abortos en diferentes etapas de la gestación.

Por eso, insistió en la importancia de incorporar controles sanitarios, vacunaciones, raspajes de toros y diagnósticos que permitan anticiparse a los problemas.

En paralelo, compartió su experiencia en el trabajo genético que desarrolla entre Buenos Aires y la región central del país, utilizando cruzamientos entre Angus y Brahman.

El objetivo es combinar características complementarias: de la raza Angus busca incorporar calidad carnicera, habilidad materna y fertilidad; del Brahman, rusticidad y capacidad de adaptación a condiciones ambientales más exigentes.

La resistencia al calor, la adaptación a dietas de menor calidad y la tolerancia a determinadas condiciones sanitarias y ambientales son algunas de las características que busca potenciar.

«Es una raza intermedia para una zona centro-norte del país, que se adapte a estos climas que cada vez son más difíciles», explicó.

Una estrategia que cobra relevancia frente a escenarios climáticos cada vez más desafiantes y a la necesidad de contar con animales capaces de sostener buenos resultados productivos en ambientes diversos.

El criador que resistió también tiene que saber aprovechar el momento

Al analizar el presente de la actividad, Astrolog consideró que quienes lograron mantenerse después de años muy complejos están hoy ante una oportunidad importante.

Recordó las consecuencias que tuvieron el cierre de las exportaciones, la liquidación de vientres y las sequías que golpearon a la producción. En particular, evocó el impacto que tuvieron las restricciones comerciales sobre los establecimientos que habían preparado animales para mercados específicos, como la cuota Hilton.

«Una vaca valía menos que un par de zapatos», recordó al describir aquellos años.

Por eso, considera que la recuperación de la confianza internacional es uno de los principales activos que debe cuidar Argentina.

China, Estados Unidos e Israel aparecen entre los mercados que necesitan continuidad, previsibilidad y cumplimiento de los compromisos comerciales.

«Para mí, lo más importante es que seamos un país creíble», afirmó.

También advirtió que Argentina no puede confiarse únicamente en el prestigio histórico de su carne. Uruguay, Paraguay y Brasil avanzaron en calidad y competitividad, achicando diferencias que durante mucho tiempo parecían difíciles de alcanzar.

«Seguimos teniendo la mejor carne del mundo, pero no hay que dormirse en los laureles», planteó.

En ese camino, destacó otra cuestión que considera fundamental: aumentar el peso de los animales faenados. Producir más kilos por res permitiría incrementar la disponibilidad de carne sin depender exclusivamente de un crecimiento del stock bovino.

El clima preocupa, pero la producción no se puede detener

La incertidumbre climática también formó parte del análisis. Astrolog reconoció que es un factor que genera preocupación, aunque aclaró que no puede paralizar las decisiones productivas.

Y explicó por qué: la ganadería tiene tiempos biológicos que no permiten detener una empresa de un día para otro. El servicio dura aproximadamente tres meses, la gestación nueve y el destete llega varios meses después.

Es un proceso que exige planificación y decisiones anticipadas.

Por eso, volvió sobre una idea que atravesó buena parte de la entrevista: el ordenamiento del establecimiento. En una actividad donde los resultados se construyen durante meses, cada decisión de manejo puede tener consecuencias sobre la productividad futura.

Volver a poblar los campos: una deuda pendiente

Hacia el final, la conversación tomó una dimensión que excedió los números y los indicadores productivos.

Astrolog puso sobre la mesa una preocupación que considera central para el futuro del sector: el despoblamiento rural.

Según los datos que compartió, durante los últimos 40 años se redujo considerablemente la cantidad de productores que viven en los establecimientos y también la población que trabaja y desarrolla su vida en el campo.

«Tenemos que volver a creer en el campo. Tenemos que volver a darle a los chicos, hijos de esta gente, la posibilidad de que el campo les devuelva la vida», expresó.

En ese sentido, consideró necesario generar mejores condiciones de habitabilidad, con acceso a servicios, comodidades y calidad de vida para que las nuevas generaciones encuentren en el ámbito rural una alternativa de desarrollo.

No se trata solamente de producir más carne, sino también de recuperar una estructura social y productiva que durante décadas fue parte de la identidad argentina.

Una pasión que se parece mucho al fútbol

La entrevista encontró su cierre en una pregunta que resumió buena parte de la personalidad del entrevistado. Maximiliano Luján le propuso completar una frase: «Ser ganadero es...».

La respuesta llegó sin demasiadas vueltas: «Un sentimiento, como el fútbol».

Y enseguida explicó: «Te tiene que gustar, porque vivimos lo que te imagines. Buena, mala, lo que quieras. Tenés que tener un sentimiento y ganas de trabajar».

Quizás allí esté la mejor síntesis de una charla que recorrió la historia, la economía, la genética, la sanidad y los desafíos de la producción ganadera.

Antonio Sánchez Astrolog habla desde la experiencia de quien conoció los momentos difíciles, atravesó los cambios del negocio y sigue apostando por una actividad que considera parte de su identidad.

Hoy ve una oportunidad. Pero no propone quedarse esperando que las condiciones acompañen. Pide orden, eficiencia, compromiso y visión de futuro.

Porque la ganadería argentina tiene mucho por recuperar y un enorme potencial por desarrollar. Y para aprovecharlo, como en el fútbol, no alcanza solamente con tener la camiseta puesta: también hay que trabajar, prepararse y jugar cada partido.

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