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Entre el año "diferente" y el invierno "benigno": la advertencia de Margarita Sillón a los productores

La ingeniera agrónoma y fitopatóloga Margarita Sillón analizó en “El Campo No Para”, el programa conducido por Maximiliano Luján, el escenario sanitario de los cultivos. Escuchá la nota.
Agro14/09/2026Radio ADN 97.9 FM - RafaelaRadio ADN 97.9 FM - Rafaela

La campaña agrícola empieza a jugarse también en el terreno sanitario. Con un escenario climático que podría estar marcado por mayores lluvias y humedad, la reconocida ingeniera agrónoma y fitopatóloga Margarita Sillón advirtió que el panorama puede ser muy diferente al de los últimos años, especialmente en trigo y maíz.

En una entrevista con “El Campo No Para”, el programa radial conducido por Maximiliano Luján, Sillón analizó la evolución de las enfermedades que ya aparecen en los lotes y explicó qué debería mirar el productor en las próximas semanas.

Trigo: la mancha amarilla ya está instalada

Según explicó la especialista, los trigos vienen desarrollándose bien y con una disponibilidad de agua superior a la de otros años. Muchos lotes se encuentran actualmente en macollaje, pero el mayor desafío sanitario ya está identificado: la mancha amarilla.

Se trata de una enfermedad causada por un hongo que puede permanecer en el suelo y en los rastrojos. Sillón señaló que actualmente se encuentra en los lotes con distintos niveles de presencia y que, al recorrer los cultivos, es posible encontrarla prácticamente en todos.

La especialista explicó que, en esta etapa, el monitoreo ya no pasa solamente por determinar cuántas plantas presentan la enfermedad, porque su presencia se vuelve muy extendida. El dato comienza a medirse en términos de incidencia sobre las hojas.

“Ya nos está dando entre 40 y 50%, y algunos más”, explicó Sillón durante la entrevista.

El escenario cobra especial importancia porque el ambiente puede favorecer el desarrollo de los hongos.

Humedad y temperaturas: una combinación que preocupa

Para Sillón, el clima será uno de los factores determinantes de la campaña sanitaria. Después de varios años caracterizados por sequía o menores precipitaciones, la posibilidad de un escenario asociado a El Niño cambia las estrategias de manejo.

La especialista explicó que en Santa Fe la combinación entre humedad y temperaturas más elevadas durante septiembre y octubre puede generar condiciones favorables para el progreso de enfermedades.

“Este año eso va a ser seguro, porque es un año Niño”, sostuvo al referirse a la necesidad de considerar aplicaciones fungicidas dentro de las estrategias de manejo del trigo.

La lógica es sencilla: más humedad y temperaturas adecuadas generan un ambiente favorable para los hongos. Y eso puede acelerar la evolución de enfermedades que, en campañas más secas, tenían un comportamiento diferente.

Roya amarilla y roya de la hoja, también bajo la lupa

La mancha amarilla no es la única preocupación.

Sillón confirmó que ya fueron identificados casos de roya de la hoja y roya amarilla en trigo, aunque aclaró que su presencia depende de las variedades.

El trigo puede verse afectado por diferentes tipos de roya y, de acuerdo con la especialista, en las últimas campañas se registraron episodios de distintas enfermedades de este grupo.

La elección varietal aparece así como una herramienta de manejo para las próximas campañas.

“No podemos hacer mucho hoy porque ya está sembrado”, explicó Sillón, pero planteó que la experiencia de esta campaña debería servir para tomar decisiones de cara al próximo ciclo.

Si una determinada variedad mostró mayor susceptibilidad a roya, el productor y el asesor pueden incorporar esa información al momento de planificar la próxima siembra.

Fungicidas y bioestimulantes: el manejo cambia

Frente al avance de las enfermedades, ya comenzaron a realizarse aplicaciones en algunos lotes.

Sillón mencionó tanto el uso de fungicidas como el de bioestimulantes, una herramienta que, según explicó, apunta a estimular las defensas naturales de la planta y complementar las estrategias tradicionales.

En el caso del trigo, señaló que el objetivo también puede ser lograr un mayor desarrollo del cultivo y, de esa manera, reducir la proporción de hojas afectadas en relación con el total de hojas presentes.

Más adelante, el manejo sanitario deberá concentrarse nuevamente en el momento de mayor importancia para la definición del rendimiento, con especial atención a la hoja bandera.

El maíz entra en escena y aparece el fantasma de la chicharrita

Pero la preocupación sanitaria no termina en el trigo. Con la siembra de maíz avanzando en distintos puntos de la región, la mirada comienza a trasladarse hacia la campaña gruesa. Y allí aparece nuevamente uno de los problemas que más atención generó en los últimos ciclos: la chicharrita del maíz.

Sillón planteó una preocupación particular por las condiciones del invierno que atravesó la región. Según explicó, la falta de temperaturas extremadamente bajas podría haber permitido la supervivencia de poblaciones del insecto.

Por eso consideró que será clave la información que aporten las redes de trampas y los sistemas de monitoreo de chicharritas.

El motivo de la preocupación no es solamente la presencia del insecto. La chicharrita es vector de los patógenos asociados al achaparramiento del maíz, una enfermedad que puede generar fuertes impactos sobre el cultivo.

La especialista utilizó una comparación con el dengue para explicar la situación: el problema no es solamente el insecto, sino que puede actuar como transmisor de agentes que provocan la enfermedad.

Maíz de primera: el monitoreo será clave

En los maíces de primera, Sillón señaló que existe además riesgo de enfermedades como la roya común del maíz.

En este caso, la elección del híbrido vuelve a ser una herramienta central. Si el productor sembró un material susceptible, el monitoreo deberá ser especialmente cuidadoso para determinar si es necesario realizar una aplicación fungicida.

Uno de los momentos clave será el período previo a R1, etapa vinculada con la emisión de los estigmas.

La recomendación de la especialista fue clara: llegar a ese momento con un monitoreo adecuado para tomar decisiones a tiempo.

Después, explicó, una aplicación puede llegar demasiado tarde para modificar aspectos relevantes del desarrollo del cultivo.

Una campaña que exigirá más monitoreo

El escenario que planteó Sillón deja una conclusión concreta: el clima puede modificar sustancialmente la estrategia sanitaria de esta campaña.

Después de varios ciclos secos, un período con mayor disponibilidad de agua puede favorecer el potencial productivo de los cultivos, pero también generar condiciones más favorables para determinadas enfermedades.

En trigo, la mancha amarilla ya está presente y las royas comienzan a aparecer en variedades susceptibles. En maíz, la atención estará puesta en la roya, pero especialmente en el monitoreo de la chicharrita y el riesgo asociado al achaparramiento.

Por eso, más allá de las aplicaciones, la herramienta que atraviesa todo el análisis de la especialista es el monitoreo.

La campaña todavía tiene mucho por delante, pero el mensaje sanitario ya está planteado: con más humedad, el campo no solamente tendrá que mirar cuánto llueve, sino también qué enfermedades empiezan a aparecer después de cada lluvia.

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