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De manejar un "bondi" a elaborar quesos: el caso de un emprendedor con el ADN de la zona

La apuesta parecía arriesgada, pero Marcos Menossi eligió confiar en la curiosidad, el esfuerzo y las ganas de crecer. Cuatro años después, Lácteos Omaggio es una realidad que avanza paso firme con una historia familiar profundamente ligada al campo.
Agro17/06/2026Radio ADN 97.9 FM - RafaelaRadio ADN 97.9 FM - Rafaela

En una región donde la lechería forma parte de la identidad productiva, cada litro de leche puede transformarse en una oportunidad. Marcos Menossi lo entendió hace algunos años, cuando decidió convertir un simple hobby en un proyecto de vida.

Nacido en Felicia y con una familia de tradición rural, trabajaba como chofer de colectivos en la empresa ETAR cuando comenzó a interesarse por la elaboración artesanal de quesos.

"Nunca me dediqué al queso. Todo arrancó cuando quisimos aprender a hacer un quesito artesanal. Una amiga de mi suegra me enseñó y empecé despacito, haciendo algunos quesos saborizados", recuerda.

Lo que comenzó como una curiosidad rápidamente despertó su espíritu emprendedor. "Vi un negocio y traté de buscar un poquito más allá", resume.

Una decisión que cambió el rumbo

El salto no fue inmediato. Antes hubo conversaciones familiares, dudas y la necesidad de animarse a dejar una actividad segura para construir un emprendimiento propio.

"Le dije a mi viejo que iba a hacer la fábrica. Al principio mucho no creía, pero cuando pude concretarla y ya teníamos las colmenas, largué el colectivo y me dediqué a esto con todos los papeles en regla", cuenta.

Así nació Lácteos Omaggio, una pequeña empresa que hoy procesa alrededor de 2.500 litros de leche por semana y produce quesos pategrás, tybo, cremoso y barra, siendo este último uno de los productos más buscados por los clientes.

La producción se comercializa directamente desde la fábrica, ubicada en Felicia, y también a través de vendedores que recorren la región.

La pasión por hacer las cosas con las manos

Para Menossi, fabricar queso es mucho más que un trabajo: "A mí me gusta hacerlo yo. Desde que llega la leche hasta que el queso entra en la salmuera es una adrenalina hermosa. Lo que empezó como un hobby hoy es mi trabajo, pero sigue generándome la misma pasión".

En la fábrica cada etapa tiene su tiempo. El pategrás, por ejemplo, necesita cerca de un mes de estacionamiento antes de salir al mercado.

Y hasta derriba uno de los grandes mitos de ese queso tradicional. "El agujero no le da sabor. Es una cuestión visual; puede tener muchos o pocos agujeros y el sabor va a ser el mismo".

Cuarta generación de apicultores

La historia de Marcos no termina en los quesos. Su vínculo con el campo viene de mucho antes.

Es la cuarta generación de una familia dedicada a la apicultura. "Mi abuelo trabajaba con las abejas, después mi papá, y nosotros seguimos con las colmenas. Incluso mi hijo también trabaja en la actividad", relata.

Durante años, el verano significaba cerrar momentáneamente la fábrica para dedicarse exclusivamente a la producción de miel. "Este año ya no se puede más parar. Hay que dividirse porque la fábrica también necesita continuidad".

Una empresa familiar que crece

El emprendimiento avanza con el acompañamiento de su hijo Facundo, de 22 años, quien colabora en la empresa mientras ambos aprenden a convivir con los desafíos de un negocio familiar.

"Chispeamos como cualquiera, pero tratamos de llevarnos bien. Yo me encargo de hacer el queso y él me ayuda cuando hace falta".

La producción tiene un límite que Marcos conoce perfectamente. "Más de lo que estoy haciendo es complicado porque la fábrica es chica. Fabricar más también significa vender más y aparecen otros problemas. Hay que crecer con los pies sobre la tierra".

Formar a los que vienen

Además de producir, Menossi decidió abrir las puertas de su establecimiento a estudiantes de una escuela especializada en lechería, donde realizan sus pasantías recorriendo todas las etapas del proceso productivo.

"Es un agrado poder darles esa oportunidad. Ya pasaron dos chicos y se fueron muy contentos".

Lejos de los discursos que cuestionan el compromiso de las nuevas generaciones, Marcos encuentra otra realidad.

"Hay chicos que tienen ganas. Se nota que quieren aprender y trabajar, que aspiran a ingresar a una empresa importante o seguir creciendo en esta actividad."

El valor de emprender

La historia de Marcos Menossi es la de muchos productores y emprendedores del interior que apuestan por agregar valor a la producción primaria. Es también el reflejo de una cultura del trabajo donde el sacrificio cotidiano convive con la pasión por hacer las cosas bien.

Entre quesos artesanales, colmenas y proyectos familiares, construyó una empresa que nació de una inquietud y hoy muestra resultados concretos.

Porque detrás de cada horma de queso hay mucho más que leche: hay horas de trabajo, aprendizaje constante, tradición rural y la convicción de que el esfuerzo sigue siendo el mejor camino para transformar una idea en una realidad.

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