
Volver a creer: la historia productiva de rafaelinos que apuestan por la ganadería
Radio ADN 97.9 FM - RafaelaLa empresa agropecuaria de Luciano Sapino tiene una historia que comenzó varias generaciones atrás. Hoy, junto a su padre Roberto, continúa llevando adelante un establecimiento ubicado en la zona de Sunchales, mientras ambos residen en Rafaela.
La superficie ronda las 200 a 250 hectáreas, todas propias, y la producción se divide entre agricultura y ganadería. Los granos tienen, en la mayoría de los casos, destino comercial, mientras que el campo ofrece además la base forrajera necesaria para sostener el rodeo.
“Nosotros nos dedicamos a criar animales ya hace muchos años, la raza Angus, y también hacemos un poco de agricultura”, explicó Luciano Sapino durante una entrevista con Maximiliano Luján en el programa "El Campo No Para", por Radio ADN.
La ganadería, sin embargo, atraviesa hoy un momento particular dentro de la empresa. Las perspectivas que presenta la actividad llevaron a la familia a recuperar paulatinamente el número de vientres y a pensar nuevamente en una expansión del rodeo.
Angus, una elección basada en la conversión
Con la raza Angus como protagonista, Sapino explicó que la elección responde fundamentalmente a la experiencia acumulada en el establecimiento y al comportamiento de los animales bajo las condiciones productivas de la zona.
“En nuestra experiencia, dándole siempre bien de comer con los pastos que se pueden hacer acá en la zona, el animal, a nuestro entender, convierte mucho mejor que la raza Bradford, la raza Angus”, señaló.
La referencia apunta a uno de los aspectos centrales de la producción ganadera: la capacidad del animal para transformar el alimento disponible en kilos de carne.
Según describió el productor, bajo condiciones comparables y con una alimentación similar, el Angus les permite alcanzar determinados pesos en menor tiempo. Esa eficiencia en la conversión es uno de los factores que la familia considera al momento de definir su estrategia productiva.
El rodeo que volvió a crecer
La evolución del número de madres refleja también los distintos ciclos que atravesó la ganadería argentina.
Actualmente, el establecimiento cuenta con unas 150 madres. Pero no siempre fue así. En un período en el que la actividad atravesaba un escenario muy diferente al actual, Sapino recordó que llegaron a reducir el rodeo hasta unas 50 vacas.
“Siempre tuvimos algo. Pero ahora la idea es siempre crecer”, resumió.
Ese cambio de escenario también modificó las expectativas de la familia. La ganadería volvió a ocupar un lugar central y el objetivo es avanzar progresivamente con el número de vientres.

El límite está en las hectáreas
La estrategia productiva tiene, de todos modos, un límite concreto: la superficie disponible.
La intención de la empresa es llevar adelante la terminación de los animales, pero la cantidad de hectáreas no permite completar todo el ciclo dentro del establecimiento.
Por eso, habitualmente los animales salen del campo cuando alcanzan entre 200 y 250 kilos. En años particularmente buenos, pueden llegar a los 300 kilos, pero no es lo habitual.
“La idea siempre fue la terminación final, pero como las hectáreas de campo no llegan a dar, siempre los largamos de 200, 250 kilos”, explicó Sapino.
La decisión muestra cómo la escala y la disponibilidad de tierra terminan condicionando el modelo productivo y determinan en qué etapa del ciclo cada empresa concentra sus recursos.
El clima, una variable que miran pero no condiciona toda la estrategia
Como ocurre en buena parte de la región, el comportamiento climático también forma parte de las decisiones productivas.
Sapino señaló que la zona cuenta con el trabajo del comité de cuenca en materia de canales y destacó el funcionamiento del sistema de drenaje. Recordó particularmente el episodio de lluvias de 2016 y consideró que, actualmente, no observan allí una preocupación especial respecto de posibles complicaciones hídricas.
De todos modos, reconoció que los excesos de agua generan dificultades operativas: trabajar en el campo bajo esas condiciones implica una complejidad que no existe en otros ámbitos.

La tecnología también entra al rodeo
La evolución de la empresa no se limita al crecimiento del número de madres. La familia también comenzó a incorporar nuevas herramientas de manejo.
Hace aproximadamente dos años empezaron a trabajar con inseminación, una decisión que Sapino considera parte de un proceso gradual de incorporación de mejoras.
“Siempre cambios se van haciendo de a poquito. Siempre algo se cambia para mejor o se incorpora algo nuevo”, explicó.
La frase resume una lógica de trabajo en la que la innovación no aparece necesariamente como una transformación abrupta, sino como la incorporación progresiva de herramientas que puedan mejorar el desempeño del establecimiento.
El desafío de producir un kilo de carne
Hacia el final de la entrevista, Luján planteó una pregunta que excede los números del rodeo: ¿cómo explicarle a alguien que no conoce el campo todo lo que implica producir un kilo de carne?
La respuesta de Sapino fue contundente.
“Es un proceso muy largo. Es poner, poner y poner, y vemos cuándo la vemos después”, expresó.
Detrás de esa frase aparece una de las características particulares de la ganadería: los tiempos productivos no pueden acelerarse simplemente con una decisión empresarial. Hay ciclos biológicos que deben respetarse y procesos que demandan meses de trabajo antes de que llegue el resultado.
“El mayor problema es el tiempo. Es mucho tiempo el que uno le dedica y que lleva, que es naturaleza, obviamente”, sostuvo.
Una empresa familiar que mira hacia adelante
De aquel establecimiento en el que alguna vez el rodeo llegó a reducirse a 50 madres a las actuales 150, la familia Sapino transita nuevamente un camino de crecimiento ganadero.
Luciano representa hoy la continuidad de una historia familiar que antes compartieron su padre y su abuelo. La incorporación de una nueva generación, lejos de romper con las prácticas anteriores, aparece acompañada por cambios graduales: más vientres, inseminación y una apuesta sostenida por el Angus.
En una superficie propia donde agricultura y ganadería conviven, la familia encontró en la producción de carne una actividad con renovadas perspectivas. Y, detrás de cada kilo producido, sigue estando la misma fórmula que resume buena parte del trabajo ganadero: inversión, paciencia, decisiones y tiempo.
Tendencia: eficiencia y mejora genética
La experiencia de los Sapino muestra dos líneas de trabajo que atraviesan actualmente a muchas empresas ganaderas: la búsqueda de mayor eficiencia productiva a través de la elección racial y el avance de herramientas de reproducción como la inseminación artificial.




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