
La pasión por la lechería, en primera persona: la historia productiva de "La Rinconada"
Radio ADN 97.9 FM - RafaelaLa lechería no se explica solamente con litros de leche. Detrás de cada vaca hay años de selección genética, decisiones productivas, inversión, conocimiento y una fuerte convicción por mejorar generación tras generación. Esa es la filosofía que sostiene desde hace más de seis décadas a Cabaña La Rinconada, ubicada en Colonia Tacurales, Santa Fe, donde la familia Sapino convirtió a la raza Holando en un verdadero proyecto de vida.
En diálogo con el programa radial "El Campo No Para", que conduce Maximiliano Luján por Radio ADN, el médico veterinario y cabañero Víctor Sapino repasó la historia del establecimiento familiar, los desafíos actuales del negocio y la importancia que tiene la genética como herramienta para lograr rodeos más eficientes.
"Somos la tercera generación de criadores. La cabaña tiene más de 60 años criando ganado lechero y hoy seguimos apostando a producir animales de alto valor genético para exposición y venta de reproductores, además de mantener un tambo comercial", explicó.
Actualmente La Rinconada trabaja sobre unas 200 hectáreas, combinando tambo, agricultura, ganadería y la producción de reproductores Holando destinados tanto a exposiciones como a rodeos comerciales.
La genética empieza el día que nace un ternero
Para Sapino, los resultados no aparecen por casualidad.
Detrás de una vaca destacada existe un manejo que comienza prácticamente desde el nacimiento.
"El trabajo empieza desde que nace el ternero. Hay que darle un manejo diferente, buena alimentación, balanceados, henos de calidad y todos los cuidados necesarios para que pueda expresar el potencial genético que tiene cuando llegue a producción", explicó.
Esa misma lógica continúa durante toda la vida productiva del animal.
Las vacas de mayor valor genético requieren dietas cuidadosamente formuladas, alimentación de alta calidad, menor estrés y un manejo que permita transformar esa genética en producción.
"No alcanza con tener buena genética. Hay que darle todas las condiciones para que esa genética se exprese."

El productor también debe ser un buen agricultor
Durante la entrevista, Sapino coincidió con una frase histórica dentro de la lechería: un buen tambero primero debe ser un buen agricultor.
La explicación es sencilla: Sin una correcta producción de pasturas y reservas forrajeras resulta imposible sostener altos niveles de producción.
"Si no tenés una buena producción de forrajes y pasturas es imposible mantener el ganado y lograr buenos niveles de producción."
Para el veterinario, el manejo del alimento sigue siendo uno de los pilares sobre los que descansa toda empresa lechera.
Costos altos y una sola alternativa: ser eficientes
Consultado sobre la actualidad económica del sector, Sapino reconoció que producir genética demanda inversiones importantes.
La alimentación, el manejo y la sanidad representan costos elevados que obligan a revisar permanentemente la eficiencia del rodeo.
"Hoy los costos son altos y el valor de la leche debería acompañar un poco más. Por eso una vaca tiene que producir bien, ser eficiente, parir todos los años y justificar la inversión que se hace en ella."
En ese sentido remarcó una decisión que muchos establecimientos deben tomar.
Los animales que no generan rentabilidad terminan siendo un costo difícil de sostener.
Por eso considera indispensable seleccionar permanentemente el rodeo y conservar únicamente aquellos ejemplares que aporten productividad.
Una pasión que nació de chico
Más allá de los números, Sapino reconoce que la actividad tiene un fuerte componente emocional. "Es una pasión que nace desde muy chico."
Como criador y también como jurado oficial de ACHA, asegura que uno de sus objetivos es transmitir la importancia de trabajar en genética también dentro de los tambos comerciales.
Para él, una vaca bien conformada no solo luce mejor en una pista de exposición. También produce más, permanece más tiempo en el rodeo y mejora la rentabilidad del establecimiento.
"Una vaca con buena conformación, buena ubre, buenas patas y buena calidad va a durar más años y va a producir mejor."
Adaptarse para seguir creciendo
Respecto del negocio de la cabaña, Sapino reconoce que los tiempos cambiaron.
La mayor utilización de inseminación artificial modificó parte del mercado de reproductores, obligando a diversificar ingresos y encontrar nuevos equilibrios dentro de la empresa.
"La situación es ajustada. Hay que compensar la producción de leche con otras actividades, buscar alternativas y seguir trabajando con animales de alta producción."
Sin embargo, mantiene intacto el optimismo. "Es un momento difícil, pero va a mejorar. La lechería siempre salió adelante y esta vez también lo va a hacer."
Mientras La Rinconada se prepara para participar de una nueva edición de la Exposición Rural de Rafaela, el establecimiento continúa demostrando que la combinación de tradición familiar, conocimiento técnico y mejora genética sigue siendo una de las principales herramientas para construir la lechería del futuro.




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