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Está muy cerca de la GUR, hay cámaras municipales y le robaron igual: "estamos destrozados"

El local ubicado en Bv. Lehmann al 2000 fue nuevamente blanco de delincuentes. Su propietario, César, contó en "Todo Sigue Igual" que sufrió dos hechos recientes, con importantes pérdidas materiales. Entre la bronca, la impotencia y la angustia, aseguró que deberá endeudarse para volver a abrir. 
 
Policiales03/09/2026Radio ADN 97.9 FM - RafaelaRadio ADN 97.9 FM - Rafaela

El food truck de César, ubicado sobre Bv. Lehmann al 2000, volvió a ser blanco de delincuentes. El comerciante contó en el programa radial Todo Sigue Igual que sufrió dos episodios prácticamente consecutivos, que dejaron importantes pérdidas materiales y, sobre todo, una profunda sensación de angustia e impotencia.

Sinceramente tengo una angustia familiar”, expresó al comenzar su testimonio. Y explicó que se trata de un emprendimiento familiar que sostiene desde hace seis años, cuando se sancionó la ordenanza que permitió habilitar este tipo de propuestas gastronómicas en la ciudad.

César recordó que fue el primero en habilitar un food truck bajo esa normativa y que el emprendimiento le dio “muchas satisfacciones” a su familia. Con el paso del tiempo, incluso sumaron una cantina en la UNRaf.

Pero el esfuerzo cotidiano de tantos años volvió a quedar expuesto frente a la delincuencia.

Primero la mercadería, después entraron por la ventana

El primer episodio ocurrió cuando César se acercó al lugar durante la tarde y descubrió que habían logrado mover una heladera ubicada detrás de una ventana protegida por una reja.

Según relató, los delincuentes giraron la heladera y aprovecharon el espacio para retirar distintos elementos desde el interior. Se llevaron bebidas, jamón, queso, cheddar y otros productos que pudieron sacar por la abertura. Pero el ataque no terminó allí.

Durante la madrugada siguiente, los delincuentes violentaron los vidrios de la misma zona y lograron hacer pasar a una persona por el espacio de la reja. Una vez dentro, accedieron al interior del food truck y sustrajeron un televisor, garrafas, más mercadería y hasta el posnet utilizado para cobrar mediante Mercado Pago.

No bastó con eso”, resumió César al describir la sucesión de hechos.

Cámaras, iluminación y una sensación de desprotección

Uno de los aspectos que más indignación genera en el comerciante es que el food truck se encuentra en un sector que cuenta con infraestructura de seguridad y buena iluminación.

Hay cuatro cámaras municipales y una iluminación LED espectacular”, señaló durante la entrevista.

Sin embargo, esas condiciones no fueron suficientes para evitar los robos.

César contó además que anteriormente contaba con un sistema de alarma y monitoreo, pero una tormenta provocó daños importantes y terminó inutilizándolo. Desde entonces, como tantos comerciantes y vecinos, fue intentando reforzar la seguridad por sus propios medios: rejas, postigos, candados y distintas medidas para impedir el ingreso. “Ya no basta”, sostuvo.

“No soy fácil de tumbarme, pero ayer lloré todo con mi mujer”

El impacto no es solamente económico.

Tras los últimos robos, César reconoció que atravesó un momento de profunda angustia junto a su esposa.

No soy fácil de tumbarme, pero ayer me lloré todo con mi mujer”, contó.

La pregunta que apareció inmediatamente fue cómo continuar.

La respuesta, aun en medio de la incertidumbre, fue seguir trabajando.

Tenemos que seguir”, afirmó, porque el emprendimiento representa una forma de vida para su familia. No se trata, explicó, de buscar enriquecerse, sino de trabajar para “vivir un poco mejor”.

Y allí aparece otra de las dificultades: para volver a abrir deberá invertir nuevamente en seguridad y reponer mercadería, pero sin contar con esos recursos disponibles.

Tengo que sacar, deber, endeudarme para poder seguir con esto”, explicó.

“Estamos muy solos los ciudadanos”

Durante la entrevista, César amplió su mirada y planteó que lo ocurrido en su negocio forma parte de una problemática que afecta a numerosos comerciantes y vecinos.

Contó que varios de sus vecinos cercanos también fueron víctimas de robos y remarcó la necesidad de recuperar la empatía y la organización entre quienes viven y trabajan en los distintos sectores de la ciudad.

Hoy me toca a mí, mañana me toca al otro”, señaló.

En ese contexto, reclamó que las distintas instituciones involucradas en la seguridad asuman su responsabilidad y cuestionó particularmente el funcionamiento de la Justicia.

La Justicia tiene que estar, es una pata que no funciona hace años, tiene que empezar a activarse”, sostuvo.

El reclamo por la droga y los lugares de venta

César también vinculó la problemática de los robos con el consumo y la venta de drogas. En su relato aseguró conocer distintos puntos de la ciudad donde, según su experiencia, se comercializan estupefacientes.

Yo conozco cada lugar de mi ciudad donde venden drogas”, afirmó, y planteó que esa información también sería conocida por funcionarios y autoridades.

Su reclamo fue concreto: “Hay que ocuparse”.

Para el comerciante, no alcanza con que los vecinos conozcan los lugares donde ocurren determinadas situaciones. Consideró que cada actor debe asumir la responsabilidad que le corresponde y actuar para evitar que los hechos continúen repitiéndose.

El miedo de encontrarse con los delincuentes

Otro de los aspectos más fuertes de su testimonio fue el temor ante la posibilidad de encontrarse personalmente con quienes ingresan a su negocio.

César admitió que, frente a una situación de esas características, la reacción podría ser imprevisible. Pero también reconoció que cualquier enfrentamiento podría tener consecuencias todavía peores.

Tenés que pensar que tenés familia”, explicó.

En ese sentido, describió una realidad que, según su mirada, atraviesa a muchos comerciantes: cerrar el negocio por la noche y marcharse sin saber qué encontrarán al día siguiente.

Vengo todos los días con miedo de nuevo a encontrar todo revuelto”, relató otro comerciante que se comunicó con el programa, en un mensaje que César hizo propio.

“No pude dormir en toda la noche”

La inseguridad, en este caso, terminó trascendiendo las pérdidas materiales.

Después del último episodio, César contó que se fue del lugar y no pudo dormir durante toda la noche. La preocupación lo llevó a volver a revisar qué estaba sucediendo.

Vivimos con una inseguridad, con el corazón en la boca”, resumió.

Y dejó una reflexión que atravesó toda la entrevista: la necesidad de que los ciudadanos no se sientan solos frente a una problemática que, para quienes la padecen, dejó de ser una cuestión abstracta.

También es importante que nos escuchen, que nos apoyen. Hay que tener mucha empatía en estos momentos. Yo siento que estamos muy solos los ciudadanos”, expresó.

A pesar de todo, el food truck seguirá funcionando

Después de los robos, César deberá invertir nuevamente para reforzar las instalaciones, reponer mercadería y recuperar parte de lo perdido.

Lo hará con incertidumbre y endeudamiento, pero también con la decisión de no abandonar el proyecto familiar.

Sobre el final de la entrevista, ante la pregunta de si continuará con el negocio, fue contundente:

“Sí, vamos a seguir, lo vamos a seguir intentando”.

Una respuesta que resume el espíritu de un comerciante que, aun atravesado por la bronca, la impotencia y la desazón, vuelve a levantar la persiana para seguir trabajando.

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