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La UIA endureció su reclamo al Gobierno: “Estamos manejados por un trader que no sabe lo que es un torno”

En el Día de la Industria, el titular de la entidad fabril, Martín Rappallini, advirtió que la economía no puede evaluarse solamente por la inflación y reclamó mirar el nivel de actividad. Su vice Guillermo Moretti fue todavía más duro y apuntó directamente contra Luis Caputo.
Economía02/09/2026Radio ADN 97.9 FM - RafaelaRadio ADN 97.9 FM - Rafaela

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA)Martín Rappallini, afirmó que la economía debe analizarse más allá de la evolución de la inflación y considerar el nivel de actividad. Lo dijo este miércoles durante el acto por el Día de la Industria, que se realizó en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, ante representantes del empresariado y funcionarios nacionales. Antes, Guillermo Moretti, uno de los vices de la entidad había sido aún más duro: “Esta gente no conoce al país”.

La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, sostuvo Rappallini. El dirigente señaló que existen “sectores muy golpeados” y empresas con niveles de utilización de capacidad por debajo de sus posibilidades, y pidió una “mirada sistémica” sobre el proceso económico.

Horas antes de la celebración, Guillermo Moretti, vicepresidente de Unión Industrial Argentina, había sido mucho más duro. “Esta gente no conoce el país y segundo no conoce lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno. Sus finanzas personales aumentaron un año un 37% en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeuda”, dijo en declaraciones a El Destape.

“Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización. No puede haber industria si vos no tenés escuelas técnicas, no puede haber industria si vos no tenés universidades, no puede haber industria si vos no tenés CONICET, no puede haber industria si vos no tenés INTI”, agregó Moretti.

“Quiero saber si con este modelo que a nosotros nos están llevando a esta precarización del trabajo, puede contener a 45 millones de habitantes. Hay 25 millones de habitantes que estamos afuera”, dijo el dirigente que se adelantó a los dichos de Rappallini.

Celebración industrial

La exposición de Rappallini se dio durante un encuentro que reunió a unos 200 industriales. Entre los presentes, se encontraban Leonardo Nardini, intendente del municipio bonaerense donde se realizó el evento. Por parte del gobierno nacional, estuvo Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de la Producción y el funcionario con quien los empresarios mantienen el vínculo más directo. También formó parte del acto la senadora Flavia Royón; el presidente de la Sociedad Rural Nicolás Pino; el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss.

La entidad llegó con un mensaje centrado en la situación manufacturera, el costo argentino y las condiciones que, según su planteo, las empresas requieren para competir en una economía más abierta. En ese marco, Rappallini presentó el pedido de un puente entre la economía que queda atrás y una economía competitiva.

El titular de la UIA planteó que ese puente debe apoyarse en siete puntos: actividad y crédito; competitividad y costo argentino; competencia desleal; energía; morosidad; infraestructura; y modernización laboral y litigiosidad. “La industria compite con el mundo”, reiteró durante su discurso.

La UIA pidió sostener la actividad y reconstruir el crédito

Rappallini vinculó la evolución de la actividad industrial con el empleo, el consumo, la inversión, la recaudación y la estabilidad macroeconómica. “La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario y capacidad productiva”, afirmó.

El presidente de la UIA indicó que, si esa dinámica se extiende en el tiempo, también afecta “la inversión, la recaudación y la propia estabilidad macroeconómica”. Frente a ese escenario, sostuvo que el desafío consiste en atravesar la transformación económica sin perder las capacidades productivas que el país requiere para volver a crecer.

En su diagnóstico, la industria atravesó una etapa de contracción mientras convivieron el orden fiscal, la desaceleración de la inflación y una mayor apertura de la economía. Según expuso, la producción industrial quedó 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores que registraron caídas de entre 25% y 30 por ciento.

Rappallini también mencionó el impacto laboral. “Desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados”, señaló. El discurso agregó que la apertura no expone a toda la economía argentina a la competencia internacional, sino principalmente al segmento que produce bienes y servicios transables, donde se concentra buena parte del entramado manufacturero.

El primer punto del puente fue la recuperación del financiamiento. “Tenemos que encontrar instrumentos que permitan sostener la actividad sin comprometer el orden macroeconómico. Y uno de los más importantes es reconstruir el crédito”, dijo el dirigente industrial.

El planteo incluyó financiamiento para capital de trabajo, inversión, vivienda y consumo. Rappallini pidió un sistema financiero que transforme el ahorro en inversión y que permita que la estabilidad se traduzca en crecimiento, producción y empleo.

Rappallini reclamó reducir impuestos, costos y regulaciones

El segundo eje se concentró en la competitividad. Rappallini señaló que las empresas enfrentan impuestos, regulaciones, costos logísticos, problemas de infraestructura, restricciones financieras, distorsiones de precios y cambios de reglas. Según expresó, esos factores conforman el denominado costo argentino, que condiciona la capacidad de competir.

“Tenemos que acelerar la reducción del costo argentino y hacerlo sobre aquellos factores que hoy condicionan la capacidad de nuestras empresas para competir”, afirmó. También sostuvo que en una economía abierta los precios, la calidad y las condiciones de competencia se definen a escala global, por lo que “ya no compiten solamente las empresas: compiten los sistemas productivos de los países”.

El dirigente mencionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Súper RIGI como instrumentos que reconocen esa competencia internacional en el caso de los grandes proyectos. Su propuesta fue que ese mismo criterio alcance al conjunto de la industria argentina.

En materia tributaria, planteó avanzar sobre los gravámenes que se acumulan a lo largo de la cadena productiva. Mencionó Ingresos Brutos, el impuesto de sellos, las tasas municipales, el impuesto a los créditos y débitos, y la carga sobre la renta empresarial. La UIA propuso un Pacto Fiscal Industrial Federal que involucre a la Nación, las provincias y los municipios en una reducción gradual y coordinada de la presión fiscal sobre la producción.

“El objetivo es claro: que el Estado deje de ser el obstáculo para que la industria le ofrezca a la sociedad precio y calidad internacional”, sostuvo Rappallini. También afirmó que no corresponde al Estado determinar qué sectores tienen futuro, sino generar condiciones competitivas y reglas parejas para que el mercado, la productividad y el talento empresario definan qué actividades pueden crecer.

El tercer punto del puente abordó la competencia desleal. Rappallini afirmó que “la competencia leal es una condición indispensable del libre mercado” y cuestionó las diferencias entre quienes producen y venden bajo todas las reglas y quienes compiten por fuera de ellas.

El presidente de la UIA se refirió a subsidios a la producción y a las exportaciones en otros países, prácticas de dumping y sobreoferta que, según señaló, afectan a sectores productivos. También ubicó al contrabando como un problema para el mercado local. De acuerdo con su discurso, en algunas actividades los productos que ingresan por circuitos irregulares representan entre 30% y 50% del mercado.

A esa situación sumó la subfacturación, la informalidad, el incumplimiento de normas de calidad y seguridad y la disparidad de exigencias entre importados y producción nacional. “Esto lejos está de ser libre mercado, es competencia desleal”, afirmó. El reclamo incluyó un Estado que controle, haga cumplir las reglas y actúe frente a esas prácticas.

El cuarto eje estuvo dedicado a la energía. Rappallini sostuvo que el gas, el petróleo y las energías renovables deben convertirse en una ventaja para la producción nacional. En ese sentido, indicó que Vaca Muerta debe servir tanto para exportar energía como para ampliar las exportaciones de productos argentinos.

“Eso significa garantizar abastecimiento, infraestructura y energía a precios competitivos en todo el territorio nacional”, expresó. También mencionó que varias industrias, en particular pequeñas y medianas empresas, recibieron durante el año facturas de gas y electricidad que se multiplicaron entre tres y cinco veces.

El dirigente atribuyó parte de ese aumento a la decisión de trasladar a la industria el total del diferencial de costo de la importación. Ante esa situación, pidió un mecanismo de acompañamiento que amortigüe el impacto mediante financiamiento. “Seguimos aguardando una respuesta que permita a estas empresas no poner en riesgo su actividad”, señaló.

El quinto punto fue la morosidad. Rappallini afirmó que la suba de las tasas de interés del año anterior elevó el costo financiero y llevó a muchas empresas, especialmente pymes, a acumular deudas. La caída de la actividad también afectó el cumplimiento regular de las obligaciones tributarias, de acuerdo con su exposición.

La UIA solicitó mecanismos para reprogramar deudas bancarias y fiscales, regularizar situaciones de morosidad y acompañar a las compañías que atraviesan esa dificultad. El pedido incluyó la suspensión extraordinaria de embargos para firmas con problemas de liquidez y la aceleración de la devolución de saldos a favor acumulados.

Sobre este último punto, Rappallini afirmó que esos recursos pertenecen a las empresas y cumplen una función de capital de trabajo. “Son capital de trabajo que hoy necesitan para pagar salarios, proveedores, impuestos y sostener la producción”, dijo. Para la UIA, esa parte del puente apunta a que las compañías normalicen obligaciones, recuperen liquidez y mantengan sus operaciones.

El planteo incluyó obras, cambios laborales y menor litigiosidad

La infraestructura fue el sexto eje del discurso. Rappallini enumeró el estado de las rutas, las demoras portuarias, la red ferroviaria insuficiente, la falta de redes eléctricas y gasoductos, los problemas de conectividad y las dificultades en los pasos fronterizos como componentes del costo argentino.

“Son costos que se trasladan directamente al precio de nuestros productos y terminan definiendo nuestra capacidad de competir, tanto en el mercado interno como en el mundo”, sostuvo. El titular de la UIA pidió acelerar inversiones a través de concesiones, licitaciones y esquemas público-privados para rutas, puertos, ferrocarriles, energía y conectividad.

También planteó recuperar una mirada estratégica sobre la inversión pública donde el sector privado no pueda realizar por sí solo las obras requeridas. “Mejorar la competitividad exige producir mejor, pero también contar con la infraestructura necesaria para llevar esa producción al mundo”, afirmó.

El séptimo punto fue la modernización laboral y la litigiosidad. Rappallini consideró que la nueva legislación laboral abre una oportunidad para actualizar las relaciones de trabajo. “La ley es el punto de partida. Ahora tenemos el desafío de llevar esas herramientas concretamente a las empresas”, expresó.

El presidente de la UIA sostuvo que el diálogo entre trabajadores y empresarios será central para actualizar convenios colectivos concebidos hace décadas. También pidió reducir la litigiosidad y terminar con la “industria del juicio”, bajo el argumento de que una economía donde contratar implica riesgos imposibles de prever genera menos empleo e inversión.

Rappallini señaló que la efectividad de las nuevas reglas dependerá de su implementación y de una Justicia que aplique sus principios “con claridad y previsibilidad”. “De estos siete puntos se trata el puente: de acompañar la transformación, reducir las fricciones de la transición y generar las condiciones para que nuestras empresas logren atravesar este momento”, resumió.

En el tramo final, el titular de la entidad sostuvo que la industria debe integrar de forma explícita el proyecto de desarrollo argentino. Según indicó, el sector representa cerca de 18% del Producto Interno Bruto (PIB), 20% del empleo y alrededor de 30% de la recaudación, además de su presencia en miles de empresas y cadenas de valor en todo el país.

“Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años”, afirmó Rappallini. También pidió dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen, y sostuvo que la UIA continuará con la elaboración de propuestas sobre las necesidades y problemas de la industria.

Fuente: Infobae.com

https://www.infobae.com/economia/2026/09/02/duros-reclamos-de-la-uia-en-el-dia-de-la-industria-la-economia-no-puede-medirse-solo-por-inflacion-hay-que-mirar-la-actividad/

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