
"Me parece una estupidez absoluta": un reconocido analista ganadero bancó fuerte al IPCVA
Radio ADN 97.9 FM - RafaelaLa polémica por el futuro del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) sumó una nueva voz al debate. Y fue una voz contundente.
Víctor Tonelli, productor y analista ganadero, cuestionó duramente cualquier posibilidad de discontinuar el organismo y consideró que la discusión debería centrarse en cómo mejorar su funcionamiento, y no en eliminarlo.
En diálogo con “El Campo No Para”, programa radial agropecuario conducido por Maximiliano Luján, Tonelli fue categórico cuando le preguntaron si tenía una posición tomada sobre la controversia: “Total, me parece una estupidez absoluta”.
Pero su argumento no se quedó en la defensa del instituto. Para el analista, la discusión adquiere una importancia estratégica porque está directamente relacionada con el futuro de la ganadería argentina.
“El IPCVA debe seguir”: la definición de Tonelli
Tonelli planteó que hay dos discusiones diferentes. Una es si el IPCVA puede funcionar mejor. En ese punto, admitió que hay margen para mejorar. La otra es si el instituto debe continuar existiendo.
Ante esa segunda pregunta, su respuesta fue terminante:“¿Sigue el IPCVA o no sigue? Obviamente, ante esa pregunta binaria, mi respuesta es: debe seguir el IPCVA”.
Para el analista, la razón principal está en el rumbo que necesariamente deberá tomar la producción de carne vacuna argentina: la exportación.
“El futuro ganadero va a la exportación”
Tonelli sostiene que el crecimiento de la ganadería argentina no podrá apoyarse indefinidamente en el mercado interno.
En ese sentido, señaló que la competencia de otras carnes, especialmente cerdo y pollo, irá modificando la composición del consumo doméstico.
Uno de los ejemplos que utilizó fue la diferencia de precios entre la carne porcina y la vacuna.
“Ya hoy con un precio del cerdo o de la carne del cerdo a consumidor, como ocurre en el mundo, al 50% de lo que vale la carne vacuna, claramente vamos a ir cediendo espacios al mercado interno al cerdo, como lo venimos haciendo desde hace años al cerdo y al pollo”, explicó.
Por eso, para Tonelli, el camino del crecimiento de la carne vacuna argentina tiene una dirección clara.
“Nuestro futuro de crecimiento, que insisto es espectacular, todo lo que podemos crecer, tiene que tener destino de exportación”, afirmó. Y ahí ubica el papel estratégico del IPCVA.
Promoción, mercados y marca: el argumento central
Para el analista, Argentina necesita una institución que acompañe a la cadena en el proceso de expansión internacional.
Su función, según planteó, no debería limitarse a la promoción de la carne, sino también contribuir a abrir mercados y fortalecer la marca argentina en el mundo.
“Si en un instituto que valide, acompaña, abra mercados y posiciona nuestra marca en el mundo, la verdad estamos totalmente perdidos”, sostuvo.
La frase sintetiza el principal argumento de Tonelli: si el futuro de la ganadería depende de vender más carne al mundo, desarmar una herramienta destinada a promocionar ese producto en los mercados internacionales sería, a su entender, una contradicción.
“¿Para qué romperlo? ¿Cuál es la lógica?”
Tonelli también cuestionó la lógica detrás de una eventual eliminación del organismo.
En ese sentido, hizo una distinción respecto del argumento fiscal.
“Si vos me dijeras, en el objetivo de bajar gastos y mejorar el balance, ahí lo acompaño a muerte”, afirmó.
Pero, según su interpretación, ese argumento no se aplica al IPCVA porque el financiamiento del organismo no representa un gasto directo para el Estado. “Al Estado no le cuesta un peso”, remarcó y agregó que los recursos provienen del propio sector productor.
El aporte del productor y los $1.100 por cabeza
En este punto, Tonelli puso el foco en el mecanismo de financiamiento del IPCVA.
Según explicó, el productor no realiza un aporte cuando vende un ternero o un reproductor. El pago se genera cuando el animal es enviado a faena. “Sólo paga $1.100 por cabeza”, señaló.
Para Tonelli, ese monto representa una proporción muy pequeña del valor del animal comercializado y constituye el costo que el propio sector asume para sostener una herramienta que considera estratégica para el futuro exportador.
“De eso estamos debatiendo para quedarnos en un instituto que nos va a impulsar todo el crecimiento futuro”, planteó.
Y volvió a la pregunta que atraviesa toda su posición: “No entiendo el debate”.
El antecedente de las exportaciones y una advertencia
En su argumento, Tonelli también recordó lo ocurrido durante los períodos en los que Argentina restringió las exportaciones de carne vacuna.
“Recordemos cuando cerraron las exportaciones todo lo que ha pasado”, señaló.
La referencia apunta a uno de los grandes aprendizajes de las últimas décadas para la cadena: las decisiones vinculadas al comercio exterior tienen un impacto directo sobre los incentivos para producir y sobre la capacidad del país para desarrollar mercados internacionales.
Desde esa perspectiva, Tonelli considera que Argentina debería prepararse para una etapa de expansión exportadora, en lugar de desarmar herramientas vinculadas con ese objetivo.
“Podría funcionar mucho mejor”, pero no hay que eliminarlo
La posición del analista no implica una defensa sin críticas al funcionamiento actual del organismo.
De hecho, fue explícito al reconocer que el IPCVA “podría funcionar mucho mejor”.
Pero esa posibilidad de mejora, según su visión, no justifica su desaparición.
El debate, entonces, debería ser otro: cómo hacer más eficiente al instituto, cómo potenciar su llegada a nuevos mercados y cómo lograr que la promoción de la carne argentina tenga un impacto cada vez mayor en el exterior.
Para Tonelli, eliminarlo sería avanzar en sentido contrario al que necesita la ganadería.
Una discusión que va más allá del IPCVA
La controversia por el IPCVA, en definitiva, expone una discusión más amplia sobre el futuro de la ganadería argentina.
Tonelli parte de una premisa: si Argentina tiene capacidad para aumentar significativamente su producción de carne vacuna, ese crecimiento deberá tener como principal destino los mercados internacionales.
En ese escenario, la apertura de mercados, la promoción y el posicionamiento de la carne argentina adquieren un peso estratégico.
Por eso su rechazo a la eliminación del organismo fue tan contundente.
“El futuro ganadero va a la exportación”, insistió.
Y desde esa perspectiva, su conclusión es clara: Argentina puede discutir cómo mejorar el IPCVA, pero no debería discutir su existencia.
“¿Para qué romperlo? ¿Cuál es la lógica?”, volvió a plantear Tonelli.
Una pregunta que, en medio de la polémica, promete seguir alimentando el debate dentro de toda la cadena de ganados y carnes.




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