escuchanos en vivo

banner app interiorPNG


La mirada de un cabañero apasionado por el Holando: "es nuestra forma de vida"

Con más de cuatro décadas dedicadas a la producción lechera, Leonardo Camusso es una de las caras visibles de Cabaña El Prado, ubicada en Nuevo Torino. Habló en "El Campo No Para" y contó su experiencia productiva. Escuchá el audio.
Agro03/06/2026Radio ADN 97.9 FM - RafaelaRadio ADN 97.9 FM - Rafaela

Con más de cuatro décadas dedicadas a la producción lechera, Leonardo Camusso es una de las caras visibles de Cabaña El Prado, establecimiento referente en genética Holando Argentino ubicado en la localidad santafesina de Nuevo Torino. Durante una entrevista en el programa radial El Campo No Para, conducido por Maximiliano Luján, repasó la historia de la empresa familiar, analizó los desafíos actuales del sector y destacó la importancia del recambio generacional para sostener la actividad.

La historia de la cabaña se remonta a casi medio siglo atrás, cuando Delmiro Lozano impulsó un proyecto enfocado en el mejoramiento genético del Holando Argentino. “Junto a su familia formó una cabaña aportándole genética de establecimientos de Buenos Aires y de la región, siempre trabajando con embriones y semen de alta calidad para mejorar la performance de los animales”, recordó Camusso.

Tras el fallecimiento de Lozano, hace una década, la continuidad quedó en manos de su hija Norma, acompañada por Leonardo y el resto de la familia. “Yo tenía 19 años cuando me invitaron a ayudar en la cabaña. Era novio de Norma y desde entonces nunca más me fui”, relató.

Hoy, con 62 años, Camusso sigue al frente de la empresa junto a su esposa y sus hijos David y Ayrton, quienes participan activamente en las tareas diarias. “Somos una familia chica, pero nos dedicamos de lleno a la cabaña, la lechería, la crianza de animales y algo de agricultura”, señaló.

Una actividad que exige perseverancia

Camusso reconoce que el tambo es mucho más que un negocio. “Es una forma de vida. Venimos de familias tamberas y aprendimos esto desde chicos. Tiene muchos sacrificios porque trabajamos a cielo abierto y dependemos del clima, pero también de un contexto que muchas veces no acompaña”, afirmó.

Entre las principales dificultades mencionó los problemas de infraestructura rural, los costos crecientes y la falta de políticas sostenidas para el sector. “Todavía hoy no es fácil hacer tambo. Los caminos, la energía y muchas cuestiones estructurales siguen siendo una limitante. Eso explica en parte por qué tantos establecimientos fueron desapareciendo en los últimos años”, sostuvo.

Producción y genética como pilares

Actualmente, el establecimiento cuenta con unas 250 vacas en ordeñe y mantiene su perfil genético como actividad diferencial. Además de la producción de leche, comercializa terneras, vaquillonas y reproductores para productores de la región.

“La cabaña siempre estuvo formada por dos tambos y más superficie. Con el paso de las generaciones el campo se fue dividiendo, pero seguimos creciendo y apostando a la genética como herramienta de desarrollo”, explicó.

Costos elevados y un precio que no alcanza

Al analizar la situación económica de la actividad, Camusso señaló que el precio recibido por la leche ronda actualmente los 500 pesos por litro, aunque considera que la rentabilidad continúa siendo ajustada.

“Los costos son muy grandes. El combustible, la alimentación, la veterinaria y la tecnología impactan cada vez más. Además, faltan créditos accesibles para seguir invirtiendo”, indicó.

También lamentó la desaparición de numerosas cooperativas lácteas que históricamente acompañaban al productor. “Agradecemos a las empresas que siguen recibiendo la producción, pero sería bueno que algunas cooperativas hubieran logrado mantenerse porque ayudaban a defender al productor”, expresó.

El desafío del recambio generacional

Uno de los aspectos más destacados de la entrevista fue la reflexión sobre la incorporación de los hijos a la actividad.

“David y Ayrton trabajan plenamente con nosotros. Son jóvenes, tienen otra visión y muchas veces traen ideas nuevas. Nosotros venimos de una generación más conservadora, que cuida mucho lo que recibió de sus padres, pero entendemos que para crecer también hay que modernizarse”, señaló.

En ese sentido, destacó la incorporación gradual de tecnología en los procesos productivos. “Hemos invertido en sistemas y herramientas porque el tambo lo exige. Si no nos modernizamos, muchos quedamos en el camino”, afirmó.

Optimismo a pesar de las dificultades

A pesar de los desafíos, Camusso mantiene una mirada positiva sobre el potencial de la lechería argentina.

“Tenemos todo para crecer. Producimos leche de calidad y los productos lácteos argentinos son reconocidos en el mundo. Cuando uno viaja, encuentra que valoran nuestros quesos, el dulce de leche y toda la producción nacional”, sostuvo.

Sin embargo, advirtió que aún quedan cuestiones estructurales por resolver. Recordó los problemas logísticos generados recientemente por trabajos sobre la Ruta Nacional 34 y remarcó la necesidad de reducir costos para mejorar la competitividad.

“Hay productores que tienen dificultades para sacar la producción. También hay que mirar el consumo interno. El poder adquisitivo cayó y eso impacta directamente en la demanda de alimentos. Tiene que haber un equilibrio para que tanto productores como consumidores puedan estar mejor”, concluyó.

Mientras la lechería argentina continúa enfrentando ciclos de incertidumbre, en Nuevo Torino la familia Camusso mantiene viva una tradición de varias generaciones, convencida de que la combinación de genética, trabajo y adaptación tecnológica seguirá siendo el camino para sostener el negocio lechero en el largo plazo.

Te puede interesar
Lo más visto