
Dos rafaelinos rumbo al Mundial: la aventura en una Fiorino 2005 que ya cruzó medio continente
Radio ADN 97.9 FM - RafaelaMientras millones de argentinos sueñan con volver a ver a la Selección en una Copa del Mundo, dos jóvenes de Rafaela decidieron no esperar el partido inaugural frente al televisor. Alexander y Agustín emprendieron una travesía tan desafiante como emocionante: llegar por tierra al Mundial 2026 a bordo de una Fiat Fiorino modelo 2005.
Actualmente se encuentran en Medellín, Colombia, después de recorrer más de 6.000 kilómetros atravesando distintos países de Sudamérica. La historia fue contada en el programa radial Todo Sigue Igual, donde relataron cómo nació esta idea que hoy los tiene cada vez más cerca de Estados Unidos.
“Un día estaba en casa y dije: ‘Tengo ganas de ir al Mundial, ¿con quién puedo ir?’”, contó Agustín durante la entrevista. La respuesta apareció rápido: Alexander, amigo de toda la vida y compañero ideal para una aventura de semejante magnitud.
Lo que comenzó como una charla entre amigos terminó convirtiéndose en un proyecto concreto. Poco a poco acondicionaron la Fiorino para transformarla en una especie de casa rodante improvisada. En la parte trasera armaron dos camas, sectores de guardado y hasta un pequeño espacio para cocinar durante las paradas del viaje.
“Fue paso a paso, ir acondicionando el vehículo, haciendo las cosas para hoy poder estar acá”, explicaron.
La preparación también incluyó paneles solares para garantizar electricidad y conexión a internet, clave para que Alexander pueda seguir trabajando de manera remota durante el recorrido. Aunque algunos equipos fallaron en el camino, fueron adaptándose sobre la marcha, incluso incorporando un generador eléctrico.
Lejos de grandes presupuestos o sponsors, los jóvenes reconocen que el viaje se sostiene “a pulmón”. Sin demasiados ahorros previos, decidieron lanzarse igual.
“Si lo pensás dos veces, capaz te quedás en tu casa y lo ves por televisión”, resumieron entre risas.
Durante el trayecto atravesaron Chile, Perú, Ecuador y ahora Colombia. Más allá de los paisajes, ambos destacan especialmente la solidaridad de la gente.
“Nos recibieron en todos lados como si fuésemos locales. La gente se sorprende con la historia y nos felicita por animarnos”, señalaron.
Sin embargo, la etapa más compleja del viaje todavía está por delante. El gran obstáculo es el Tapón del Darién, la región selvática que separa Colombia de Panamá y que impide continuar por carretera. Cruzar la Fiorino en barco implica un costo cercano a los 5.000 o 6.000 dólares, una cifra difícil de afrontar para ellos.
Por eso analizan alternativas: enviar el vehículo, buscar ayuda o incluso dejar la camioneta y continuar en avión hasta Estados Unidos para luego seguir recorriendo allí.
Lo que sí tienen claro es que abandonar el sueño no está en sus planes.
“¿La posibilidad de no llegar al Mundial? No, no, no”, respondieron sin dudar.
Mientras tanto, siguen avanzando kilómetro a kilómetro, compartiendo experiencias, descubriendo culturas y alimentando una ilusión que nació en Rafaela alrededor de un asado y hoy ya atraviesa fronteras.
Con una Fiorino 2005, trabajo remoto, improvisación y mucha convicción, Alexander y Agustín encaran una aventura que mezcla fútbol, amistad y el deseo de vivir una experiencia única. Y aunque todavía les queda aproximadamente un mes para llegar a Estados Unidos, ya lograron algo importante: convertir un sueño mundialista en una historia digna de ser contada.





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