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Menores operaban una red de distribución pornográfica

Nacionales 12 de junio de 2024 Por Radio ADN 97.9 FM - Rafaela
La administradora del grupo es una niña de 13 años. Del resto del grupo nadie supera los 14 años.
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El fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual de Primer Turno, Juan Ávila Echenique, detectó una red de distribución de imágenes sexuales a través de WhatsApp en Córdoba y Río Ceballos. Los integrantes del grupo son seis menores de entre 13 y 14 años, según los resultados obtenidos tras siete allanamientos realizados.

Una de las grandes sorpresas fue descubrir que la administradora del grupo es una niña de 13 años. Según explicó Ávila Echenique, los padres de esta menor no sabían de esta situación. El material pornográfico encontrado en estos allanamientos sorprendió a los investigadores por su alto contenido explícito.

Liliana González, escritora y psicopedagoga especialista en clínica de niños y adolescentes, criticó en medios cordobeses la "ingenuidad" de los padres y pidió un mayor cuidado sobre los menores.

"Lo que más me impactó es que ningún papá estaba enterado, y esta ausencia de control parental es peligrosísima", completó.

Advirtió que "los niños no tienen idea de lo que está bien o lo que está mal" y manifestó que la justicia debería investigar el contexto de la nena de 13 años, que es la administradora del grupo, "porque esto no sale de una mente infantil sana", por lo que consideró que "esa nena debe estar viviendo en un contexto complicado".

Además, explicó que "la sexualidad infantil es curiosidad, preguntas, y demás, que siempre existieron, pero de ahí a la pornografía hay un salto brutal". Y agregó: "La pornografía los enfrenta a la sexualidad sin amor, al cuerpo descarnado; es brutal".

En esa línea, comentó que atendió a dos menores que habían estado en ese grupo de distribución de fotos sexuales "y uno ya tenía síntomas corporales: una especie de tics, de movimientos raros. Me pudo decir que había estado viendo eso y que se había traumatizado".

Reiterando sobre la conducta de los padres, González amplió: "He escuchado a muchos padres decir que no tienen la clave del celular de su hijo porque eso es invadir su privacidad. Cuando son infantes hay que tener la clave y no hay que solo preguntarle, hay que mirar por donde anduvo, por curiosidad y por cuidado". Y añadió: "Los cuidamos en el mundo real pero los estamos dejando solos en el mundo virtual, que es mucho más peligroso".

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