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Complicada situación del comedor Pancitas Llenas

Locales 01 de octubre de 2019 Por
Este comedor se ubica en barrio 2 de abril y en estos días está impulsando una campaña de socios ante la difícil situación económica que afecta al país y afecta a los más vulnerables.
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Pancitas Llenas cumplirá en noviembre de este año 4 años funcionando como comedor en Don Orione y Miguel Zetta del barrio 2 de abril, dándole de comer a 200 chicos de ese sector y entregado alrededor de 290 viandas que representan una ayuda para más de 1.600 personas.
Brenda González es el alma mater de ese lugar y se carga a diario la responsabilidad y el compromiso ante la crisis de no bajar los brazos y extremar los esfuerzos para continuar con este rol social que tiene este comedor.
Este comedor cuenta con personería jurídica y recibe la ayuda del municipio, que lunes, miércoles y viernes le envía mercadería, además de muchas empresas que en silencio y en el anonimato también colaboran.
Ante la emergencia alimentaria, a través de redes sociales y de diferentes medios, Brenda comenzó a visibilizar la delicada situación de Pancitas Llenas e impulsó una campaña de socios, pidiendo la colaboración de los rafaelinos para ayudar a muchos niños y familias que la están pasando mal.
“Acá hay muchas personas que trabajan pero igual no les alcanza y nosotros le damos una vianda que a veces la estiran para que les signifique dos comidas. Hay muchas personas que no comen y esto es lo único que tienen”, señaló Brenda González.
Muchas veces se le atribuye al Estado toda la responsabilidad y se pretende que todo salga de allí. En este la coordinadora de Pancitas Llenas manifestó su agradecimiento al municipio por su colaboración permanente y dijo: “lo que tenemos que entender es que las cosas aumentaron de un modo impresionante y cada vez más gente se anota para la vianda o niños que se agregan para el comedor y llega un momento en el municipio no puede estirar más el presupuesto. Por eso hoy decidimos ayudarnos entre nosotros, poniendo cada uno un poquito para que todos podamos comer”.
Basta acercarse cualquier día a esa esquina para observar la alta demanda social que existe y que no se puede ocultar. Llega el mediodía y la extensa cola que hay para poder obtener esa vianda es impactante.
“A mí lo que más me conmueve es que es gente que labura, no son vagos, pero la plata no alcanza y todos los alimentos se fueron por las nubes, Nosotros hacemos todos los esfuerzos porque con lo que nos da la municipalidad de mercadería alcanza para 250 viandas y hay 40 que tratamos de cubrir de alguna manera. No queremos dejar de darlas, esas familias la buscan porque la necesitan”, expresó González.
“Pancitas llenas”, se ha transformado en mucho más que un lugar en donde son asistidas las necesidades básicas insatisfechas de personas humildes, para ser un artífice fundamental en el entramado institucional que busca mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
En las redes sociales pueden encontrar toda la información acerca de este comedor y se pueden comunicar para colaborar al celular 15583703. Fuente: La Opinión. 

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