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title: "Un proyecto bien \"dulce\": la familia Muñoz encontró en las abejas un modo de vida"
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description: "\"Apícola Los Osos\" se reparte entre Rafaela y Nuevo Torino y tiene a la familia Muñoz como protagonista. Nicolás, uno de sus integrantes, contó en “El Campo No Para” los secretos de la apicultura: beneficios y bondades de la miel."
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date_published: "2026-09-25T12:49:00-03:00"
date_modified: "2026-09-25T14:02:36-03:00"
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# Un proyecto bien "dulce": la familia Muñoz encontró en las abejas un modo de vida

La apicultura muchas veces comienza de manera casi artesanal, como una actividad que despierta curiosidad y termina convirtiéndose en una verdadera forma de vida. Ese fue el camino que recorrió la familia de Nicolás Muñoz.

En una charla con **Maximiliano Luján**, conductor del programa radial **“El Campo No Para”**, Nicolás contó que fue su padre quien se inició en la actividad cuando era joven, aunque en aquel momento lo hacía principalmente como hobby.

“Mi viejo en realidad lo comenzó cuando era más chico y siempre lo tuvo como hobby”, relató.

Hace aproximadamente ocho años, la historia familiar tomó otro rumbo. Nicolás, su hermano y su padre decidieron volver a trabajar juntos y darle una dimensión productiva al emprendimiento. A ese proyecto también se suma su pareja, conformando un esquema familiar en el que cada integrante aporta al desarrollo de la actividad.

“Nos unimos de nuevo entre mi viejo, mi hermano y yo y arrancamos un poco más en serio con la actividad”, explicó.

El resultado de ese proceso es un emprendimiento que actualmente maneja **alrededor de 700 colmenas**, distribuidas en distintos puntos de la región, entre ellos San Antonio, Susana, Lehmann y Torino.

Para Nicolás, sin embargo, ese número todavía está lejos de ser extraordinario. Con la humildad de quien conoce que la experiencia se construye año tras año, reconoce que existen apicultores con décadas de trayectoria y una cantidad mucho mayor de colmenas.

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*Una buena cosecha puede significar hasta 30 o 40 kilos de miel por colmena.*

## Una actividad marcada por las estaciones

La apicultura tiene sus propios tiempos y exige un seguimiento diferente según el momento del año. En la zona donde trabaja la familia Muñoz, la temporada de mayor actividad se extiende aproximadamente desde septiembre hasta abril.

El período es clave porque prepara a las colmenas para llegar en condiciones a los meses de mayor entrada de néctar, que en la región se concentran principalmente durante diciembre y enero.

“En este momento nosotros tenemos que estar más encima de las colmenas para llegar a la entrada de néctar fuerte, que nosotros la tenemos en diciembre y enero”, explicó Nicolás.

La tarea implica planificación y seguimiento. El apicultor destacó especialmente dos aspectos: el **plan sanitario** y el **plan de alimentación**, herramientas fundamentales para sostener el desarrollo de las colonias y aprovechar productivamente la temporada.

## La sanidad, una cuestión central

Uno de los principales desafíos para quienes trabajan con abejas es el control de las enfermedades y los parásitos que pueden afectar a las colmenas.

Durante la entrevista, Nicolás hizo especial referencia a la **varroa**, un ácaro que afecta a las abejas y que puede multiplicarse rápidamente si no se realizan los tratamientos correspondientes.

“Si uno no hace ese tratamiento, en poco tiempo podés perder un gran porcentaje de las colmenas”, advirtió.

Por eso, el manejo sanitario ocupa un lugar central dentro de la planificación anual. No se trata solamente de intervenir cuando aparece un problema, sino de establecer un esquema de control que permita atravesar la temporada productiva con colonias fuertes.

Pero el trabajo del apicultor no termina cuando finaliza la cosecha.

## Preparar las colmenas para el invierno

Cuando llega abril y comienza a disminuir la actividad, aparece otra etapa determinante: preparar las colmenas para atravesar los meses más fríos.

Entre mayo y agosto se desarrolla, según explicó Nicolás, la denominada **invernada**, un período durante el cual la actividad de las colonias disminuye considerablemente.

Durante esos meses las abejas necesitan contar con reservas suficientes de alimento. Por eso, después de la cosecha, el apicultor debe asegurarse de que quede una cantidad adecuada de miel para que las colonias puedan atravesar el invierno.

“Uno tiene que estar también para tratar de dejarle las reservas, una cantidad de miel para que ellas pasen la invernada”, señaló.

Así, el ciclo productivo vuelve a comenzar: cuidado sanitario, alimentación, crecimiento de las colonias, entrada de néctar, cosecha y preparación para el invierno.

## ¿Cuánta miel produce una colmena?

La productividad depende de múltiples factores, entre ellos las condiciones climáticas, la disponibilidad de floración y el manejo realizado por el apicultor.

En la zona donde trabaja la familia Muñoz, Nicolás señaló que un promedio considerado habitual se ubica entre **30 y 40 kilos de miel por colmena**.

En los últimos años, además, el balance productivo fue positivo.

“Acá, estos últimos cinco años, si uno se pone a hablar con los colegas, venimos de años muy buenos”, comentó.

Para un emprendimiento de unas 700 colmenas, esos valores permiten dimensionar la escala alcanzada por el proyecto familiar y, al mismo tiempo, la importancia que tienen las condiciones productivas de cada campaña.

![Captura de pantalla 2026-09-25 134756](/download/multimedia.normal.894d126be8c3af06.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*Los apicultores necesitan lugar y que los productores permitan desarrollar la actividad en su campo.*

## Una producción con destino exportador

La miel argentina tiene una fuerte orientación hacia los mercados externos. Nicolás destacó que aproximadamente el **95% de la producción nacional se exporta**, mientras que el consumo interno continúa siendo relativamente bajo.

La comercialización se realiza principalmente a través de empresas exportadoras que compran la producción a los apicultores.

Uno de los formatos habituales es el tambor destinado al almacenamiento de miel, con una capacidad aproximada de **330 kilos**.

“Uno lo va facturando y lo va vendiendo según la necesidad de cada uno”, explicó Nicolás.

Al mismo tiempo, el emprendimiento familiar reserva parte de la producción para la venta minorista. Esa alternativa permite acercar el producto directamente al consumidor y agregar valor mediante el fraccionamiento y la comercialización.

Según el apicultor, este segmento viene mostrando una evolución positiva, particularmente a partir de la pandemia, cuando observó una mayor inclinación de los consumidores hacia productos naturales.

“Después de la pandemia, la gente tuvo una tendencia a lo natural. Eso es algo bueno para nosotros”, sostuvo.

## Mucho más que miel

La charla de Nicolás Muñoz con Maximiliano Luján permitió conocer desde adentro una actividad que muchas veces queda relegada frente a otras producciones agropecuarias, pero que cumple un papel fundamental tanto desde el punto de vista productivo como ambiental.

Detrás de cada frasco de miel hay un trabajo que comienza mucho antes de la cosecha: controlar la sanidad, alimentar correctamente las colonias, observar su evolución, acompañar los ciclos naturales y garantizar que las abejas lleguen fuertes a cada etapa del año.

En el caso de Nicolás, además, hay una historia familiar. Lo que comenzó como el hobby de su padre terminó convirtiéndose, años después, en un proyecto compartido entre generaciones.

Un emprendimiento que creció hasta alcanzar unas 700 colmenas y que demuestra que, en el campo, muchas veces las nuevas experiencias productivas nacen de una tradición familiar, pero encuentran su futuro cuando las nuevas generaciones deciden tomar la posta.

Y detrás de cada colmena, hay mucho más que miel: hay conocimiento, planificación, trabajo familiar y una actividad indispensable para el equilibrio de los ecosistemas.

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