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Kim Jong un promete cerrar su base de lanzamiento de misiles

Internacionales 19 de septiembre de 2018 Por
En su cumbre de Pyongyang con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, firman un acuerdo con pasos concretos para acabar con las armas y amenazas nucleares.
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EL LÍDER NORCOREANO HABLÓ DEL FUTURO

En la segunda jornada de su histórica cumbre en Pyongyang, Kim Jong-un y el presidente del Sur, Moon Jae-in, se han comprometido este miércoles a una «Corea libre de armas y amenazas nucleares». Según informa la agencia de noticias Yonhap, ambos han firmado un acuerdo para avanzar en este objetivo tras reunirse en la residencia de invitados oficiales de Paekhwawon, cuya rúbrica ha sido emitida en directo por televisión en Corea del Sur.

«Por primera vez, hemos acordado pasos concretos hacia la desnuclearización», anunció Moon en una comparencia conjunta con el joven dictador, quien aseguró que «las dos Coreas haremos de la península un lugar sin armas ni amenazas atómicas». Para ello, ambos coincidieron en «eliminar todas las fuentes de conflicto», lo que supone también una velada referencia a la presencia de los 28.000 soldados de Estados Unidos acantonados en la frontera entre ambos países a la altura del Paralelo 38.

Entre las medidas a tomar, Kim Jong-un prometió cerrar para siempre el centro de lanzamiento de misiles de Dongchang-ri, cuya clausura podrá ser supervisada por inspectores internacionales. «El Norte ha acordado cerrar permanentemente sus instalaciones de prueba y lanzamiento de misiles con la participación de expertos de los países relacionados», indicó Moon.

Dependiendo de la respuesta de Washington, el régimen comunista de Pyongyang también está dispuesto a desmantelar el reactor nuclear de Yongbyon. «La declaración de septiembre abrirá un nivel más alto para la mejora de relaciones y traerá más cerca una era de paz y prosperidad», señaló Kim Jong-un. Pero el joven caudillo no dijo nada sobre entregar un inventario «completo y verificable» con sus armas atómicas e instalaciones nucleares, como le exige la Casa Blanca. Entre ellas destacan sus lanzaderas móviles y submarinos capaces de disparar misiles, así como sus centrifugadoras para enriquecer uranio.

Junto a estos acuerdos, ambos dirigentes se comprometieron a estrechar las relaciones entre las dos Coreas, retomando sus conexiones por tren y carretera y estudiando la reapertura del polígono industrial de Kaesong, en pleno paralelo 38, y del complejo turístico del monte Kumgang.

Como prueba de su buena sintonía, Kim Jong-un prometió visitar Seúl «en un futuro cercano», lo que sería el primer viaje de un dirigente norcoreano al Sur y podría tener lugar antes de final de año.

Para reducir la tensión entre ambas partes, los ministros de Defensa del Norte, No Kwang-chol, y el Sur, Soon Young-moon, suscribieron otro acuerdo que prevé suspender sus maniobras militares y navales a partir del 1 de noviembre, establecer una zona de exclusión aérea para evitar accidentes y eliminar once torretas de vigilancia en su frontera a finales de año.

Confiando en que esta tercera cumbre dé un impulso definitivo a las negociaciones de desarme nuclear abiertas con EE.UU., el presidente surcoreano declaró satisfecho que «se han plantado las semillas de un futuro en paz».

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