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La Corte autorizó la detención del expresidente Lula da Silva

El expresidente apeló aquel fallo, pero el 24 de enero, un Tribunal Regional Federal en Porto Alegre ratificó la sentencia y extendió la pena original de nueve años y medio de prisión a 12 años y un mes. Fue entonces que los abogados de Lula presentaron el habeas corpus preventivo ante el STF.
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HISTÓRICO. Por un reñido 6-5, la Corte decidió autorizar la detención de Lula.

RIO DE JANEIRO.- Alea jacta est. La suerte está echada para Luiz Inacio Lula da Silva , hasta ahora gran favorito para las elecciones de octubre. Tras una maratónica sesión de más de diez horas, el expresidente brasileño quedó a un paso de la cárcel luego de que el Supremo Tribunal Federal (STF) negó un recurso de habeas corpus interpuesto por el máximo líder del Partido de los Trabajadores (PT) para evitar ir a prisión y apelar en libertad su condena en segunda instancia por corrupción .

El tortuoso cónclave de los 11 jueces de la Corte en Brasilia dejó como resultado seis votos por el rechazo del beneficio y cinco a favor. En un clima de mucho nerviosismo dentro de la sala del STF y de alta tensión en las calles de todo Brasil entre simpatizantes y detractores a Lula, votaron en contra del recurso de habeas corpus del exmandatario los jueces Edson Fachin, Alexandre de Moraes, Luis Roberto Barroso, Rosa Weber, Luiz Fux y la presidenta de la Corte, Carmen Lucía Antunes Rocha. En cambio, Gilmar Mendes, José Antonio Dias Toffoli, Ricardo Lewandowski, Marco Aurelio Mello, y José Celso de Mello se expresaron a favor de modificar la jurisprudencia actual del tribunal -establecida en 2016- que prevé el cumplimiento de las penas de prisión tras una condena en segundo grado, al alegar que la Constitución garantiza la presunción de inocencia hasta que haya una condena definitiva.

Pasada la medianoche, con el tablero empatado en 5-5, correspondió a la presidenta del STF emitir el voto final que selló la suerte de Lula, aunque se sabía desde temprano que iría en contra de revisar la jurisprudencia vigente. La gran sorpresa de la jornada fue la postura de la magistrada Weber, quien había mantenido su opinión reservada hasta la sesión y cuyo voto era decisivo para alcanzar una mayoría. Cuando terminó de emitirlo, grupos opositores a Lula que se habían reunido en diversos puntos del país estallaron en júbilo, como si se tratara de un gol de un campeonato de fútbol. En las calles hubo bocinazos y gritos de alegría que contrastaron con las caras de decepción de los seguidores del líder petista.

Una vez que se terminen de aclarar algunos detalles administrativos del proceso en segunda instancia que pueden demorar algunos días, la orden de detención de Lula debería ser firmada por el juez federal de primer grado Sergio Moro, en Curitiba. Fue Moro quien en julio de 2017, en el marco de la Operación Lava Jato, halló culpable a Lula de corrupción y lavado de dinero por haber recibido de la constructora OAS un departamento tríplex en Guarujá como soborno en especie a cambio de garantizarle a la empresa jugosos contratos con la estatal Petrobras durante su gobierno (2003-2010).

El expresidente apeló aquel fallo, pero el 24 de enero, un Tribunal Regional Federal en Porto Alegre ratificó la sentencia y extendió la pena original de nueve años y medio de prisión a 12 años y un mes. Fue entonces que los abogados de Lula presentaron el habeas corpus preventivo ante el STF.

"Los tribunales deben uniformizar sus jurisprudencias y mantenerlas estables, íntegras y coherentes. No hubo, al menos hasta el momento, una revisión. Mi voto es en el sentido de denegar el recurso", dijo el juez Fachin al iniciar ayer a las 14hs la sesión de la Corte Suprema, rodeada de inusuales medidas de seguridad ante el temor a disturbios o enfrentamientos entre manifestantes a favor y en contra de Lula.

El centro de Brasilia, donde se encuentra la sede del STF, amaneció con las calles cortadas y una fuerte presencia policial. El perímetro de la Corte estaba vallado para evitar desórdenes y el vecino parque de la Explanada de los Ministerios había sido dividido en dos espacios, para partidarios de Lula por un lado y para sus opositores por otro.

Es que la polarización política ha enrarecido el ambiente en Brasil en los últimos tiempos, con choques entre militantes petistas y críticos del exmandatario. La semana pasada, dos buses de la caravana de Lula por el estado de Paraná fueron atacados con balas por desconocidos, y aunque el atentado no dejó heridos, generó preocupación por lo que pudiese ocurrir tras la decisión del STF, ante el eventual arresto del expresidente, y en la próxima campaña electoral.

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