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Lagomarsino declaró 10 horas: "no me importa cómo murió Nisman"

Acusado por el "homicidio" de Alberto Nisman, Diego Lagomarsino dijo que no le importa cómo murió el fiscal. El técnico informático lloró varias veces y dijo que sólo pensar en su hija le salvó la vida: "me arruinaron la vida".
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DECLARÓ. Diego Logomarsino entrando a los Tribunales Federales de Comodoro Py.

A Diego Lagomarsino ya no le interesa saber cómo murió Alberto Nisman. “No me importa, igual me cagaron la vida”, señaló durante la extensa declaración indagatoria ante el juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano, acusado de ser partícipe necesario del homicidio del ex fiscal. Nervioso durante su exposición, se quebró en varias oportunidades y remarcó que él tenía una relación de “amo y esclavo” con el fallecido fiscal a quien “no podía decirle que no cada vez que me pedía algo”, lo que tuvo que tratar con su terapeuta, señaló. Negó haber participado de un “plan criminal” como señala el dictamen y reiteró en varias oportunidades que no mantuvo una “relación homosexual” con Nisman.

El técnico informático llegó a los tribunales de Comodoro Py a las 9:30 custodiado por Prefectura Naval. En el cuarto piso, ante el juez Ercolini, una secretaria del juzgado, el fiscal Taiano y los abogados defensores, Gabriel Palmeiro y Martín Chasco, habló durante casi diez horas. Fue un relato extenso, donde se mostró alterado, pero respondió el cuestionario de la fiscalía de 150 preguntas. Mantuvo lo que ya había planteado el 19 de enero de 2015 cuando se presentó en el juzgado de Instrucción 25, horas después de ser hallado muerto el ex fiscal.

En aquel entonces contó que le proporcionó a Nisman el arma Bersa calibre 22, que después se encontró junto a su cuerpo en el baño de su departamento de Le Parc, en Puerto Madero. Lagomarsino lo vio por última vez el sábado 17 de enero a las 20:35. Horas después, según el informe de Gendarmería, el ex fiscal fue asesinado por dos personas. Todo habría ocurrido a las 2.46 del domingo. Cuatro días antes había denunciado a Cristina Kirchner de encubrimiento del atentado de la AMIA.

Imputado por primera vez como partícipe necesario del homicidio de Nisman, en su indagatoria Lagomarsino buscó describir cómo funcionaba su relación con el entonces fiscal. Indicó que le era muy difícil “decirle que no” y que el ex fiscal lo llamaba hasta “30 veces al día”. Sin que nadie se lo consulte, aclaró en varias oportunidades: "No teníamos una relación homosexual".

Se conocieron en 2007 por intermedio de Carlos Rodríguez un agente de inteligencia identificado como “Moro”, sin saber que se trataba de un “espía”. La relación de “confianza”, según el fiscal Taiano, fue determinante, ya que le permitía “concurrir asiduamente al complejo Le Parc y sortear cualquier tipo de control", para explicar la entrega de la Bersa.

Ese día Nisman le pidió que fuera a su departamento y le preguntó si tenía un arma. Cuando le confirmó que sí, le pidió que se la preste. Lagomarsino volvió a su casa y regresó con la pistola calibre 22. “Me mintió, me dijo que era para proteger a sus hijas y él sabía que estaban en Europa, yo no”, dijo. ¿Era capaz de hacer cualquier cosa que Nisman le pida aún si era ilegal?, le preguntó el fiscal a lo que respondió que él creía que en su carácter de fiscal podía portar armas.

Taiano imputó al informático por tenencia “ilegítima” del arma, y sostuvo le entregó la misma a Nisman “a sabiendas de lo que ocurriría”, es decir: su asesinato. Algo que el técnico informático negó.

Durante varios tramos de su exposición se quebró al referirse a su familia. Contó que sólo pensar en su hija le salvó la vida. No habló del informe de Gendarmería que determinó que Nisman fue asesinado, en ese contexto y refiriéndose a que su familia también había sufrido, señaló que a estas alturas no le importaba cómo había fallecido el ex fiscal, “igual esta causa me dejó sin trabajo, me despidieron de todos lados, me cagó la vida”. Ahora vive sólo con $ 25.000 mensuales, dijo ante el juez.

El extenso cuestionario incluyó preguntas sobre los agentes de inteligencia como Jaime Stiusso, Alberto Mazzimo y Fernando Pocino a quienes dijo no conocer al igual que Héctor Icazuriaga ex director de la SIDE en aquel entonces y su segundo, Francisco Larcher. Lagomarsino aclaró: "Yo no soy espía". No quedó afuera la consulta sobre porqué figuraba como apoderado de la cuenta en el exterior a nombre de la madre y de la hermana de Nisman. "Él me dijo que su madre estaba gran y muy enferma, fue por las dudas", indicó.

Desde la semana pasada Lagomarsino cuenta con una tobillera electrónica y medidas restrictivas. Su situación procesal se definirá después que los cuatros custodios de Nisman declaren la próxima semana.

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