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Ensalada de encuestas con ingredientes secretos

Cristina lidera los sondeos para las PASO en la Provincia. Pero ninguna consultora arriesga resultados definitivos.
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CANDIDATOS. Se preparan para nuevas elecciones.

Con un recurso curioso, poco científico pero sin dudas llamativo, la consultora de Ricardo Rouvier promedió –sin discriminar ni indagar demasiado- los datos de trece encuestas acerca del escenario electoral en la Provincia. El resultado les dio que Cristina redondea un 33,7% de intención de voto para las PASO, contra 28,5% de Esteban Bullrich y 19,3% de Sergio Massa. Más atrás, con 5,7% de promedio se ubica Florencio Randazzo y con 2,6% Néstor Pitrola. No se trata solamente de una mezcla forzada de mediciones sobre distintos universos y hechas con diversas metodologías. También hay procedencias muy diversas en las encuestadoras promediadas.

Un puñado de esas firmas tiene trayectoria reconocida y resultados probados, empezando por la consultora Management & Fit que dirige Mariel Fornoni. Hay algunas que abiertamente trabajan para candidatos en pugna, sesgando de modo evidente sus resultados. Y otras, desconocidas o poco menos, que buscan con todo entusiasmo recolectar visibilidad y clientes.

La libre mezcla de esos elementos da como resultado la ensalada antes mencionada. Rouvier, experimentado en los asuntos de la opinión pública, la aderezó de modo de presentar un bocado de fácil consumo para apetitos volátiles y necesitados de distracción continua.

Un par de mediciones no incluídas en aquel promedio, conocidas en las últimas horas, sostienen la incógnita final para las PASO que se harán en diez días. Son de firmas relativamente nuevas. Synopsis pronostica 34,1% para Bullrich, 32,1% para Cristina y 15,2% para Massa. Y Elypsis le da 32% a Cristina, 31% a Bullrich y 15% a Massa. Las dos mediciones fueron recibidas con sonrisas en la Casa Rosada y la gobernación de La Plata.

Pero la ensalada de encuestas tiene dos ingredientes secretos. Quizás no esté en ellos el misterio que al final sólo develarán las urnas. Pero es posible que pudieran contener algunas claves capaces de ayudar a entender y aclarar el panorama.

El primer secreto es qué está haciendo Poliarquía. Esta firma, que desde hace veinte años venía publicando con éxito razonable sus mediciones en el diario La Nación sin mella de su intensa tarea para clientes políticos, institucionales y privados, esta vez se ausentó de la vidriera mediática. Sus socios actuales, Eduardo Fidanza y Alejandro Catterberg, han sido hasta acá herméticos en el sentido de admitir siquiera que estén midiendo el humor electoral de la sociedad bonaerense. ¿Están encuestando o no? ¿Si lo hacen sus resultados son informados al Gobierno, la oposición o clientes privados?

Lo único que sus directores reconocen es un análisis cualitativo del escenario de opinión pública, que los lleva a descartar las soluciones fáciles. Esto es, que en un duelo muy parejo no habría elementos capaces de definir todavía ganadores y perdedores.

Detectan -como antes lo hizo Management & Fit- eventuales traslaciones de votos entre el Gobierno y Massa por un lado, y entre Cristina y Randazzo por otro. Aseguran que los desilusionados con Macri jamás votarán a Cristina pero podrían irse con Massa. Y que los peronistas disgustados por los escándalos de corrupción y la soberbia autoritaria kirchnerista sólo podrían desplazarse hacia Randazzo, ya no a Massa y nunca a Macri.

Por eso, entienden que es inteligente la jugada de Macri y Vidal al buscar votos en la canasta de Massa, tratando de reconquistar a los que pudieran haberse ido o de seducir –con el fantasma del regreso de Cristina- a quienes bajo ninguna razón votarían por la ex Presidenta.

El otro secreto son los números de Isonomía, la firma dirigida por Juan Germano que desde hace tiempo es de consulta obligada para el Gobierno. Hace años que Isonomía no publica los resultados de sus encuestas. Sólo lo entrega a quienes la contratan y sólo se difunden si el cliente lo decide. Alguna vez Francisco De Narváez facilitó esos trabajos, aunque lejos de los momentos electorales. A Marcos Peña, en cambio, no se le saca un dato.

Consultados por sus mediciones últimas, los socios de Isonomía dicen que están “en pleno campo”, esto es recolectando datos para procesarlos y sacar conclusiones en los próximos días. Es una manera elegante de esquivar cualquier cosa que se parezca a información concreta.

También ellos piensan que hay un escenario de fuerte paridad, sin que haya elementos definitivos para decir si Cristina saldrá primera o segunda. Esas palabras son un bálsamo para la irritación severa que está sufriendo el Gobierno.

Coinciden en que los frustrados con Macri no se van con Cristina, pero pueden irse con Massa. Así, consideran que es un error de Massa atacar frontalmente al Gobierno, porque los frustrados no son opositores, sino oficialistas desencantados.

Además, sostienen que si Cristina crece no es porque al Gobierno le vaya mal en lo económico, sino porque ella es capaz de retener casi todo el capital electoral que tuvo hace dos años. Recuérdese que en 2015 Aníbal Fernández perdió la gobernación con el 35% de los votos y Daniel Scioli en la primera vuelta presidencial no consiguió pasar del 39% en la Provincia. Algo es seguro: el día que se vote, con esta ensalada se va a intoxicar más de uno. Fuente: Clarín. 

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