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Afirman que la asignación por hijo sirve más en la pobreza extrema

"Analizar la pobreza con solo la variable monetaria y no incluir a otras permitió determinar el impacto que tiene los programas sociales de transferencias como la Asignación Universal por Hijo (AUH)”, explicaron.
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DESNUTRICIón. Una de las dimensiones que tomó UNICEF para elaborar un nuevo índice de pobreza infantil.

En la Argentina hay una realidad indiscutible: la pobreza infantil. Y diferentes maneras de medirla. Unicef tomó los últimos datos disponibles del INDEC -los del cuarto trimestre de 2016- para trazar un panorama de los chicos y chicas argentinos según los ingresos de sus hogares y también medir cómo repercuten los programas sociales, como la Asignación Universal. Al entrar a cada casa quedó en claro que si se toma solo el dinero que se dispone para enfrentar el día a día, el 47,7% de los menores de 18 años -unos 5,6 millones- son pobres y de ellos 1,3 millones están en extrema pobreza. La situación empeora en ese universo si la jefatura de hogar está a cargo de una mujer o si el cuidado es responsabilidad de un adulto que no terminó la primaria.

El informe “Radiografía de la pobreza monetaria en la niñez en la Argentina” fue presentado por UNICEF y el Instituto de estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE). En base a datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares analizaron los hogares cuyos ingresos son insuficientes para adquirir una canasta básica de alimentos y servicios (pobreza) o sólo de alimentos (pobreza extrema).

“Analizar la pobreza con solo la variable monetaria y no incluir a otras permitió determinar el impacto que tiene los programas sociales de transferencias como la Asignación Universal por Hijo (AUH)”, explicó Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de Unicef-. El informe dejó en claro que la AUH es más efectiva entre los que están sumergidos en la pobreza extrema. En este caso se reduce en un poco más del 30%. Pero son menos efectivas para revertir la pobreza en general, en ese caso sólo baja un 5,6%.

Al poner la lupa en los más chicos, quedó también demostrado que la pobreza los afecta más que a los adultos. De las mismas cifras del INDEC que indican que los pobres son el 29,7% se desprende que es el 47,7%, unos 18 puntos más, si tienen menos de 18 años. En el caso de la pobreza extrema el índice se duplica al 10,8%. Un dato llamativo es que los adolescentes son el grupo más vulnerable y no quienes están en la primera infancia. Según Unicef, el 51% de los argentinos que tienen entre 13 a 17 años son pobres; también lo son el 48% de los que tienen entre 5 y 12 y el 45 % de los menores de 4 años.

Para Jorge Paz del IELDE, este cambio puede deberse a la modificación de la metodología del INDEC o que los programas de transferencias monetarias están dando resultados en los más chicos. “El análisis muestra que la transferencia monetaria tiene una buena focalización, aunque no está resolviendo el problema. Sería sencillo poder lograr que le llegue más ayuda a los más vulnerables. Dentro de los chicos que todavía son elegibles hay muchos a la que no les está llegando la Asignación Universal”, explicó Waisgrais. Aún hay 1.500.000 de menores de 18 años a las que no le llega la ayuda y que la necesitan.

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