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Falleció Domingo Scalengue a la edad de 73 años

Información General 24/09/2014
Nuestra ciudad perdió a un tanguero de ley conocido popularmente en el mundo del tango como Mingo, con su simpleza y bonhomía al servicio de sus pares locales y foráneos.

Su familia se compone con su esposa Myriam, sus hijos también músicos Betina y Guillermo, y sus nietos Bianca, Guillermina, Virginia y Martín -quienes también corre por sus venas la música-, y demás familiares que lo van a extrañar como todos quienes lo conocimos en algún rincón ciudadano.

A decir verdad, Rafaela perdió a un tanguero de ley por su generosidad en brindarse a los artistas sean cantantes y músicos, iniciándolos en su vida musical.
Al hablar de Mingo, su vida está marcada por haber sido músico -el piano su amigo inseparable-, compositor, arreglador y director. Se formó con Remo Pignoni -su maestro de la música- y Julio Saione.


Había integrado primero desde chico y adolescencia la orquesta de su padre Silvestre Scalengue la "Característica Hohner", después en la Habana Jazz que dirigió Florio Del Signore, para continuar en el Gotán Trío junto a Ezio Gonela y Luis Bainotti y las voces de Ricardo Rosas, Osvaldo Bor y Rosa Alcaraz.

Finalmente, en su propia agrupación Mingo Scalengue Trío con Roberto Álvarez y Manuel Gómez, sumado a las voces de Osvaldo Bor y Magalí Fontana.

Grabó cuatro CDs con el Gotán Trío y su última agrupación de Mingo Scalengue Trío. Acompañó a solistas de tango y renombrados tangueros como Roberto Goyeneche (ver foto en la capital provincial) y Roberto Ruffino, entre otros.

 



Se presentó con sus diferentes propuestas musicales en nuestra ciudad, la zona de influencia, en distintos escenarios de la Argentina, especialmente en Rosario y Buenos Aires, en los festivales de La Falda y Baradero.

Sus restos fueron inhumados en la tarde de ayer en el cementerio municipal, previo oficio religioso en la Catedral San Rafael. En la necrópolis local habló Juan Postovit, su amigo del alma, quien estuvo acompañándolo en los últimos 23 días luego de sufrir un trágico accidente cuando volvía de su última actuación con Tito Román (Norberto Botto), quien salió indemne, y en la mañana de ayer le fue a dar el último adiós a su amigo.

Una particularidad: en el velorio fue despedido con su música tanguera en un equipo musical ubicado debajo del féretro, porque dicen que no soportaba el silencio en su vida cotidiana...

Podría seguir detallando sobre la fructífera vida de este músico rafaelino nacido el 1 de marzo de 1943, pero me quedo con algunas de sus virtudes: sencillez, humildad, perfil bajo y, seguramente, se constituirá como un referente del tango para las próximas generaciones.


Por: Emilio Grande – www.diariolaopinion.com.ar

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