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Un acto de perseverancia y amor salvó una vida que se creía perdida

Información General 10/06/2014
Pasó de ser llamado "flacuchin" a ser llamado “Francesco”, gracias a un gran corazón. Crónica del rescate de un Bichón Frisé en estado crítico.
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1 / 29 - Francesco. Mirá la evolución en la galería.

Verónica Oliva es una psicóloga oriunda de Villa Trinidad, un pueblo de más de 4000 habitantes de la provincia de Santa fe. Como tantos, dejó su pueblo natal radicándose en la ciudad de Córdoba para cursar sus estudios universitarios. Hoy en día es Licenciada en Psicología y realiza diversas actividades sociales en la capital cordobesa.

 

En el mes de octubre de 2013 recibió un llamado que le daría un giro a su vida cotidiana y le impondría un gran desafío.

Desde un centro veterinario de su barrio, le consultaron si estaría dispuesta a recibir, en la modalidad de “hogar provisorio”, a un perro semi adulto que se encontraba en condiciones graves de salud y que había sido abandonado en la puerta de un consultorio.  Así fue que conoció a “Flacuchin”.

"Flacuchin" era un Bichón Frisé de mediana edad que se encontraba en pésimas condiciones. ¿Cómo llegó a la calle? No se sabe. Pudo ser robado y haberse escapado de sus captores quedando a la deriva en las calles de la segunda ciudad más poblada del país, o simplemente haber sido propiedad de un irresponsable sin corazón.

Lo que sí es seguro, es que “Flacuchin” presentaba todo tipo de lesiones. Su cuerpo casi sin pelos, dejaba ver las heridas en su piel producto de una intensa dermatitis, todo tipo de parásitos externos, desnutrición, debilidad y una gran infección ocular que no permitía que pudiese abrir sus ojos.

 

“Así fue como llegó Flacu a casa”, dice Verónica. “Yo veía una ratita, flaquita, con garrapatas, pulgas, infección en los ojitos, la piel rajada, todo encorvadito, que dormía dentro de una caja y sacudía su cuerpito”.

 

 

Fue aquí donde comenzó la tarea de salvarle la vida a este ser, que de haber caído en las manos equivocadas, hoy ya no estaría con nosotros.

 

Primera semana:

“En la primera semana ya había tenido 2 visitas a la veterinaria. Salió al sol, pero le costaba mucho abrir los ojos”, relata Verónica. “Sus orejitas eran pura costritas”

 

Segunda semana:

Su piel presenta muy pocas mejoras. Sus ojos empiezan a abrirse pero no completamente.  “…Aunque eso no impidió que participe de un concurso fotográfico de perritos callejeros”.

 

Tercera Semana:

Empiezan a desprenderse las costritas. Las rajaduras en su piel comienzan a cerrarse. Y por fin recibe un baño después de un largo tiempo.

 

Cuarta Semana:

Al tono rosado de su piel, que seguía curándose, se sumó una incipiente pancita que daba cuenta que la mejora en la alimentación estaba dando sus frutos. El pelo comenzaba a crecer y se le desprendían casi todas las costritas.

 

Quinta y Sexta Semana:

Sus orejas, antes desgarradas, ya están sanas y comienza a crecer pelo en ellas. Ya tiene ganas de jugar. Usa todo lo que encuentra como juguete.

 

Séptima Semana:

Ya presenta un estado saludable. Está recibiendo dos baños semanales con shampoo cicatrizante. Casi está listo para salir nuevamente a las calles de la ciudad. Pero esta vez con su dueña, que más que una dueña es una amiga o una hermana.

Él lo siente, aunque aún no lo sabe. Pero su hogar provisorio, ya casi es su hogar definitivo.

 

Octava Semana:

Con una correa que es simplemente simbólica, ya que es muy obediente, pero que debe portar por cuestiones de seguridad y responsabilidad ya que recorren dos veces a la semana las doce cuadras que separan su hogar de la veterinaria donde le realizan los controles. Ésta se encuentra en una de las avenidas más transitadas de Córdoba y le permite a “flacuchin” caminar con orgullo, con la cabeza bien alta por su mejorado aspecto.

 

Decima Semana:

Ya puede recibir los mimos de Verónica. Puede ser abrazado, acariciado, besado. Y él con mucho agradecimiento devuelve los mimos.

Para la Navidad del 2013 recibe el regalo más importante de su vida. Su nuevo nombre.

A partir de ese momento, fue reconocido como “Francesco” y no volvió a sentirse solo ya que su “hogar provisorio” se convertió de una vez por todas en su residencia permanente.

 

Hoy "Francesco" vive junto a Verónica y a otro perro que como él fue rescatado por ella (estaba debajo de un puente y está esperando econtrar un nuevo hogar). El Bichón Frisé cuenta con una inmejorable salud y no se visualizan secuelas de su doloroso pasado.

Ésta es la historia de una persona que dedica muchísimas horas de su vida a brindar amor y cuidados a otro ser vivo. Es la historia de la acción desinteresada, del amor al prójimo (sea de la especie que sea). De considerar al otro más allá de su aspecto o su enfermedad.

 

La labor continúa:

 

Verónica Oliva no se ha quedado solo en la historia de “Francesco”. Hoy en día está realizando una tarea mucho más difícil que aquella que le salvó la vida al Bichón Frisé.

Está tratando de salvar a siete perros con problemas alimenticios y de dermatitis pertenecientes a una señora que por cuestiones de salud no ha podido cuidarlos como es necesario y estos enfermaron contagiándose unos con otros.

Es una labor ardua y costosa. Es por ello que luego de la entrevista que le realizara ADN 97.9 FM, solicitó que si alguien de la ciudad de Córdoba o cualquier lugar del país desea colaborar con alimentos o los medicamentos necesarios se comuniquen a través de su Facebook por mensaje privado.

 

Para comunicarse con Verónica, hacer click aquí

 

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